3 de marzo de 2012

Clara Zetkin, la mujer que invento el día


Clara Zetkin tenía 53 años, cuando junto a Kathy Duncker propusieron consagrar una fecha a la lucha de las mujeres. Fue en 1910, durante el II Encuentro Internacional de Mujeres Socialistas, realizado en Copenhague cuando se proclamó el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. El derecho al voto había dejado de ser una utopía en unos pocos países y lo seguiría siendo por cincuenta años más en América Latina.

Clara Eissner nació en Wiedenau el 5 de julio de 1857. Estudió para maestra en Leipzig, donde conoció a un estudiante ruso que sería su marido, Osip Zetkin. A los 24 años ingresó en el Partido Socialdemócrata, meses antes de que fuera prohibido por el gobierno de Otto von Bismarck. Se exilió en Suiza, y regresó a Alemania en 1890, con la tarea de organizar a las mujeres del partido. En 1907 trabajó en la primera conferencia internacional para mujeres.

Fue elegida, en 1920, Presidenta del Movimiento Internacional de las Mujeres Socialistas. Entre 1891 y 1917, Zetkin estuvo a cargo de Die Gleichheit (La igualdad), una revista que llegó a tener 125 mil suscriptores y fue, desde 1907, el órgano oficial de la Internacional de Mujeres Socialistas

El año en que comenzó la primera guerra mundial Clara, junto a Rosa Luxemburgo participó en actividades contra la guerra y fue varias veces encarcelada. En 1918 integró el primer Comité Central del Partido Comunista, y fue representante en Alemania desde 1920 hasta 1932. Su última intervención fue un alegato contra el auge del nacionalsocialismo. Con el nazismo en el poder en 1933, se exilió a la Unión Soviética, donde murió poco después.

En España se acuñará una moneda de 20 euros con el retrato de Clara Campo amor, la sufragista española que trajo el derecho a voto de las mujeres en 1931, con la República, antes de que durante 41 años (1936-1977)

La concesión del voto, como la del divorcio, fueron logros de la mujer en el periodo republicano, pero logros tan efímeros como el propio régimen que los había posibilitado. La Guerra Civil y el nuevo Estado impuesto tras la victoria de las fuerzas franquistas el 1 de abril de 1939 darían al traste con todo lo conseguido. Habría que esperar al cierre de ese largo paréntesis de 40 años para que las mujeres recuperaran el punto de partida que significó la conquista del voto en 1931.


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