Marx Aguirre Ochoa
Jueves 20 de Septiembre de 2012 • Enviar nota • Imprimir
El tema puede ser para algunos trillado, agotado o muy sonado, y no. Hay tantas cosas que decir, tantos temas a desarrollar y, sin embargo, habría que repensar bien, cuál es el verdadero papel que jugamos las mujeres en la actualidad, ¿los cambios se dieron en circunstancias iguales?, ¿las condiciones de vida han facilitado la participación? ¿se vive mejor en los aspectos de salud, empleo, familia, etcétera? ¿Vivimos más felices que hace diez años?
Desarrollar el potencial de la mujer y su autonomía son condiciones esenciales para hacer realidad una sociedad en la que exista igualdad entre hombres y mujeres, tales condiciones deben impregnar las estructuras políticas en todo nivel. Aun cuando las mujeres constituyan por lo menos la mitad del electorado, hayan logrado el derecho a voto en casi todos los países del mundo y hayan dado pruebas de su competencia en materia de toma de decisiones en la vida pública, siguen teniendo una representación minoritaria en casi todos los niveles de organismos gubernamentales y legislativos.
Desarrollar el potencial de la mujer y su autonomía son condiciones esenciales para hacer realidad una sociedad en la que exista igualdad entre hombres y mujeres, tales condiciones deben impregnar las estructuras políticas en todo nivel. Aun cuando las mujeres constituyan por lo menos la mitad del electorado, hayan logrado el derecho a voto en casi todos los países del mundo y hayan dado pruebas de su competencia en materia de toma de decisiones en la vida pública, siguen teniendo una representación minoritaria en casi todos los niveles de organismos gubernamentales y legislativos.
Para el caso de las mujeres rurales, los beneficios tampoco se han hecho presentes; la mujer rural ha carecido de oportunidades para obtener tierras, créditos, capital y servicios de extensión y capacitación, aunque posee conocimientos innatos por su diario vivir, en la utilización sostenible de los suelos, aguas, manejo de plagas, etcétera. La función de la mujer en el desarrollo rural de los países de América Latina ha estado, de alguna manera, presente en las políticas y estrategias diseñadas por el Estado; sin embargo, no ha sido contemplada de manera explícita en los planes de gobierno, pasando a jugar un papel pasivo en el caso de desarrollo. El enfoque de género en el desarrollo rural busca construir relaciones de equidad y solidaridad entre hombres y mujeres.
Actualmente, la necesidad de proporcionar un acceso a la tierra en condiciones de igualdad es más apremiante que nunca. La tierra constituye un medio crucial para la producción alimentaria y la generación de ingresos en el medio rural. Para alcanzar los objetivos mundiales de seguridad alimentaria, la población rural deberá contar con tierras suficientes para producir más alimentos que nunca, los cuales deberán ser de mejor calidad sin que esto les impida mejorar su situación económica.
La participación igualitaria de la mujer en la vida política es fundamental para mejorar la posición de la mujer en el seno de la sociedad. Es una condición previa no sólo para asegurar que los intereses de la mujer sean tomados en cuenta por los gobiernos y la sociedad, sino también para fortalecer la democracia y hacer que ella funcione de forma eficaz para el bien de todos.
Los hábitos tradicionales de trabajo, los mecanismos y las prácticas de la mayoría de los partidos políticos, las estructuras parlamentarias, la cultura política y los sistemas electorales que relegan a la mujer a la periferia del poder, siguen siendo barreras contra la participación proporcional y efectiva de la mujer en la vida política. Los estereotipos de mujeres y hombres reafirman la idea de que la toma de decisión política es del dominio de los hombres.
Reconocemos los importantes pasos dados en materia de equidad de género, sin embargo, el actual gobierno estatal, necesita hacer mucho más de lo realizado hasta ahora y se hace evidente que una política que genere igualdad, requiere de una estrategia para inducir cambios de larga duración, lo que implica una revisión a fondo de las maneras de concebir y poner en vigor estrategias políticas, junto con la adopción de medidas a favor de la equidad. En el proceso de toma de decisiones deben estar presentes tanto hombres como mujeres, puesto que las cualidades propias de cada sexo son complementarias de modo que sólo pueden redundar en mejorar la administración.
Será imprescindible desarrollar e implementar políticas y programas con recursos adecuados para integrar y capacitar a las mujeres, y alentarlas a participar en actividades políticas. Estas políticas tendrían por objeto poner en práctica medidas de naturaleza organizativa, educativa y logística, es decir la provisión de servicios de asistencia al niño y a la madre, así como la realización de reuniones políticas en horas que sean compatibles con las responsabilidades de familia, y el cumplimento de la democracia partidaria en todos sus órganos de dirección, al tiempo que incorporen la perspectiva de género como instrumento para trabajar por la igualdad entre mujeres y hombres.
Parece prioritario no hacer a un lado el hecho de que cada sociedad, cada cultura, en particular la mexicana, deberá tomar en consideración las formas de vida y valores que son propios a los diversos estratos de la sociedad para proporcionar las condiciones indispensables y necesarias sobre los elementos para la formulación de una política pública igualitaria que, efectivamente, facilite a la mujer el acceso a los medios de trabajo y a los salarios en condiciones semejantes a las del hombre.
La exclusión femenina, que es igual a más de la mitad de la población michoacana, representa un enorme desperdicio de energía y talento para la prosperidad y el bienestar de todos los michoacanos. Juntos, en igualdad de oportunidades efectivas, mujeres y hombres de Michoacán pueden construir una mejor economía, una mejor cultura y una mejor política.
Actualmente, la necesidad de proporcionar un acceso a la tierra en condiciones de igualdad es más apremiante que nunca. La tierra constituye un medio crucial para la producción alimentaria y la generación de ingresos en el medio rural. Para alcanzar los objetivos mundiales de seguridad alimentaria, la población rural deberá contar con tierras suficientes para producir más alimentos que nunca, los cuales deberán ser de mejor calidad sin que esto les impida mejorar su situación económica.
La participación igualitaria de la mujer en la vida política es fundamental para mejorar la posición de la mujer en el seno de la sociedad. Es una condición previa no sólo para asegurar que los intereses de la mujer sean tomados en cuenta por los gobiernos y la sociedad, sino también para fortalecer la democracia y hacer que ella funcione de forma eficaz para el bien de todos.
Los hábitos tradicionales de trabajo, los mecanismos y las prácticas de la mayoría de los partidos políticos, las estructuras parlamentarias, la cultura política y los sistemas electorales que relegan a la mujer a la periferia del poder, siguen siendo barreras contra la participación proporcional y efectiva de la mujer en la vida política. Los estereotipos de mujeres y hombres reafirman la idea de que la toma de decisión política es del dominio de los hombres.
Reconocemos los importantes pasos dados en materia de equidad de género, sin embargo, el actual gobierno estatal, necesita hacer mucho más de lo realizado hasta ahora y se hace evidente que una política que genere igualdad, requiere de una estrategia para inducir cambios de larga duración, lo que implica una revisión a fondo de las maneras de concebir y poner en vigor estrategias políticas, junto con la adopción de medidas a favor de la equidad. En el proceso de toma de decisiones deben estar presentes tanto hombres como mujeres, puesto que las cualidades propias de cada sexo son complementarias de modo que sólo pueden redundar en mejorar la administración.
Será imprescindible desarrollar e implementar políticas y programas con recursos adecuados para integrar y capacitar a las mujeres, y alentarlas a participar en actividades políticas. Estas políticas tendrían por objeto poner en práctica medidas de naturaleza organizativa, educativa y logística, es decir la provisión de servicios de asistencia al niño y a la madre, así como la realización de reuniones políticas en horas que sean compatibles con las responsabilidades de familia, y el cumplimento de la democracia partidaria en todos sus órganos de dirección, al tiempo que incorporen la perspectiva de género como instrumento para trabajar por la igualdad entre mujeres y hombres.
Parece prioritario no hacer a un lado el hecho de que cada sociedad, cada cultura, en particular la mexicana, deberá tomar en consideración las formas de vida y valores que son propios a los diversos estratos de la sociedad para proporcionar las condiciones indispensables y necesarias sobre los elementos para la formulación de una política pública igualitaria que, efectivamente, facilite a la mujer el acceso a los medios de trabajo y a los salarios en condiciones semejantes a las del hombre.
La exclusión femenina, que es igual a más de la mitad de la población michoacana, representa un enorme desperdicio de energía y talento para la prosperidad y el bienestar de todos los michoacanos. Juntos, en igualdad de oportunidades efectivas, mujeres y hombres de Michoacán pueden construir una mejor economía, una mejor cultura y una mejor política.

No hay comentarios:
Publicar un comentario