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6 de marzo de 2012

Equidad


Equidad

La equidad (del latín "aequitas", de "aequus", igual; del griego "͗επιεικεία", virtud de la justicia del caso en concreto), según la definición de la Real Academia Española, la cual posee diferentes definiciones que a continuación se le muestran:
En donde el genero(sea hombre o mujer) no tiene mucho que ver, ya que tanto el hombre y la mujer son capaces de hacer las mismas tareas ya que los dos tienen el mismo nivel de inteligencia y en una sociedad de equidad no hay nada plasmado que diga que la mujer esta destinada a hacer ciertas tareas o que el hombre tiene la capacidad de hacer también ciertas tareas, en la sociedad con equidad no importa sexo, raza o religión para llevar a cabo algún deseo.
Bondadosa templanza habitual. Propensión a dejarse guiar, o a fallar, por el sentimiento del deber o de la conciencia, más bien que por las prescripciones rigurosas de la justicia o por el texto terminante de la ley.
Justicia natural, por oposición a la letra de la ley positiva.
Moderación en el precio de las cosas, o en las condiciones de los contratos.
Disposición del ánimo que mueve a dar a cada uno lo que merece.
[1] Este ideal está íntimamente enlazado con el precepto exclusivamente jurídico de Ulpiano en sus "Tria Praecepta Iuris" (tres principios del derecho), el "suum cuique tribuere" (dar a cada uno lo suyo).

Al margen de la RAE, existen autores que sostienen que significa benevolencia en la aplicación de consecuencias jurídicas
[2]



Equidad de género
Se llama género al conjunto de diferencias sociales entre los sexos que son mujeres y hombres, partiendo de los roles, creencias y valores que a cada uno(a) de los sexos se les asignan. La equidad de género significa que mujeres y hombres, independientemente de sus diferencias biológicas, tienen derecho a acceder con justicia e igualdad al uso, control y beneficio de los mismos bienes y servicios de la sociedad, así como a la toma de decisiones en los ámbitos de la vida social, económica, política, cultural y familiar. Es la aceptación de las diferencias entre hombres y mujeres, y la aceptación también de derechos, buscando el ideal de un equilibrio en el que ninguno de ambos sexos se beneficie de manera injusta en perjuicio del otro.

Para la mujer, no es nada sencillo vivir dos mundos, los cuales tiene que compaginar para no quedar mal en ninguno de ellos. Por una parte, están sus aspiraciones y logros personales, profesionales. Por otra, está su papel de madre y esposa en casa, ámbito original,heredado culturalmente, lugar al que no renuncia desde el momento que decide casarse, pero que, cuando lo combina con actividades externas puede provocar conflicto, no sólo por el esfuerzo físico y mental que conlleva, sino por los efectos que tiene en sí misma al colocarla en una situación disyuntiva o valorativa respecto a su ser y hacer femenino, y el efecto que provoca en su pareja, sobre todo cuando ella supera el lugar de varón en la casa o en el trabajo. Zarza (2006). El caso de los varones resulta complejo; durante años han ocupado un lugar superior al de la mujer; sus compañeros de escuela y de trabajo siempre habían sido hombres. Su papel en la familia estaba claramente delimitado y así era respetado independientemente si lo cumplía o no. En la equidad de genero se lucha principalmente por que las mujeres puedan ejercer un trabajo de alto rango dado a que los hombres piensan que las mujeres no tienen las mismas cualidades que ellos. Tambien las empresas las rechazan debido a que cuando una mujer se encuentra en estado de gestación éstas pierden dinero, y eso es lo que menos desean.
[editar] Derecho en general

El principio de equidad es un Principio General del Derecho.

Constituye uno de los postulados básicos de tales Principios Generales del Derecho su íntima relación con la justicia, no pudiendo entenderse sin ella. Tanto es así que Aristóteles consideraba lo equitativo y lo justo como una misma cosa; pero para él, aún siendo ambos buenos, la diferencia existente entre ellos es que lo equitativo es mejor aún.

De tal forma, citando el Diccionario de la lengua española la equidad es contemplada como la "bondadosa templanza habitual; propensión a dejarse guiar, o a fallar, por el sentimiento del deber o de la conciencia, más bien que por las prescripciones rigurosas de la justicia o por el texto terminante de la ley"; a su vez se define como "justicia natural por oposición a la letra de la ley positiva". Por lo tanto, dentro de la definición de este principio encontramos referencias a lo justo, a la justicia. Sin embargo, justicia y equidad son conceptos distintos. El gran jurisconsulto romano Celso definía el Derecho como algo que involucraba necesariamente lo equitativo. por lo tanto hay que tener claro que la constitución dice de que En este trabajo se realizó una investigación que revisó todas las Constituciones de la región, especialmente de aspectos que tienen relación con la igualdad de género. A partir del procesamiento de las Constituciones de América Latina 2y de las propuestas realizadas por las organizaciones de


mujeres en Argentina, Brasil, Paraguay y Ecuador, la autora define cinco grandes campos: Igualdad y no discriminación; Modelo de familia/s; Derechos reproductivos; Derechos sexuales y Servicio militar. Sobre cada uno de estos campos se construyó una matriz y se distribuyeron los artículos pertinentes de cada Constitución en los respectivos descriptores. Presentamos a continuación una síntesis de los principales ..
[editar] Derecho español

El artículo 3.2 del Código civil de España establece que "La equidad habrá de ponderarse en la aplicación de las normas, si bien las resoluciones de los Tribunales sólo podrán descansar de manera exclusiva en ella cuando la ley expresamente lo permita". Este enunciado, a contrario sensu, implica que la equidad sí que puede ser utilizada, pero siempre que vaya acompañada de derecho positivo. En el mismo código se hacen referencias a la equidad ponderada del Juez, de forma directa o indirecta. El art. 165 CC (bienes del hijo no emancipado) es un ejemplo bastante claro.
[editar] Equidad desde el punto de vista católico

En el caso del derecho canónico de la Iglesia católica, el principio de equidad se aplica considerando la mitigación de la rigurosidad en la aplicación de una ley con el fin de salvaguardar la salvación eterna de una determinada persona.[3]

En el punto de vista Cristiano, se sabe que el Espíritu de cada persona no tiene género. Esto es, tu alma no es ni hombre ni mujer y Dios puede usarlo de igual manera sin importar el sexo de tu cuerpo.

Enlaces externos
[editar] Equidad como principio jurídico
Definición de equidad en la Enciclopedia Jurídica
Blasco Ibáñez Jimeno, La equidad:Criterio auxiliar de interpretación judicial: http://ciruelo.uninorte.edu.co/pdf/derecho/1/7%20la%20equidad%20criterio%20auxiliar%20de%20interpretacion%20judicial.pdf
[editar] Equidad de género
Zarza S. (2006). Masculinidad y feminidad. Identidades genéricas en la actualidad. [En línea]. Disponible en:

http://www.uaemex.mx/faapauaem/docs/edesp/caminos%20hacia%20la%20equidad%202006/masculinidad.html
INMUJERES (2007). El impacto de los estereotipos y los roles de género en México. [En línea]. Disponible en:
http://cedoc.inmujeres.gob.mx/documentos_download/100893.pdf
González J. (2007). Feminismo y masculinidad: ¿mujeres contra hombres?. Cuba: Editorial 2.
Berman S. (2002). Un nuevo modo de ser mujer. [En línea]. Disponible en: http://www.letraslibres.com/index.php?art=7737
[editar] Véase también
derechos humanos
ex aequo et bono
igual libertad
igualdad ante la ley
justicia

WIKIPEDIA "LA ENCICLOPEDIA LIBRE"

Honduras sigue en deuda con la equidad de género


TEGUCIGALPA.- La equidad de género presenta avances importantes para las mujeres hondureñas en la última década pero sigue siendo la más baja de Centroamérica, según un estudio regional patrocinado por el Banco Mundial (BM).

El campo educativo y el ingreso son las áreas en las que más progreso presentan las mujeres hondureñas frente a los hombres, de acuerdo el documento preparado por el economista chipriota Renos Vakis y presentado ayer en Tegucigalpa.

Mientras en América Latina la participación femenina en la fuerza laboral fue de un 53 por ciento en promedio, en el período de 1997-2006, en Centroamérica dicha participación “fluctúa entre un mínimo de 40 por ciento en Honduras y máximo de 51 por ciento en Costa Rica, por el contrario, la participación del hombre es aproximadamente 90 por ciento para todos los países de la región”, señala el informe.

Entre otros hallazgos, la investigación destaca el hecho que las mujeres hondureñas aportan 40 centavos de cada lempira que ingresa al hogar, lo que representa el 30 por ciento más que hace diez años.

Vakis destacó también que si los gobiernos decidieran apoyar a las mujeres en manejo de recursos a través de la microempresas daría como resultado dos millones de pobres menos en la región.

“El tema de la equidad de género es universal y por eso es importante estudiarlo para saber qué ha pasado en la región en la última década. Los resultados indican que hubo progreso importante, pero todavía siguen grandes desafíos”, precisó Vakis al presentar el informe.

Por su parte, el representante del BM en Honduras, Giusseppe Zampaglione, consideró que “la equidad de género es sinónimo de reducción de la pobreza” pero la discriminación y la violencia sigue siendo un problema común para las mujeres en toda la región.



REVOLUCIÓN DE GÉNERO

Conforme al estudio, denominado “Una revolución de género en marcha”, en Honduras solo cuatro de diez mujeres adultas trabajan, lo que indica que hay dos hombres por cada mujer en el marcado laboral.

No sucede lo mismo en el campo educativo donde hay más mujeres matriculadas en los niveles de primaria y media, con un promedio de escolaridad de 0.2 por ciento mayor frente a los hombres. El informe recalca que un año de escolaridad adicional da como resultado el 15 por ciento más de ingresos económicos.

Vakis agregó que la equidad de género se ha visto favorecida por el cambio de la estructura familiar, el retorno de la educación y cambios en algunas normas sociales pero insistió en el apoyo gubernamental para lograr mayores espacios para las mujeres dentro del campo laboral.

El estudio comprobó que las mujeres más educadas y solteras tienen más posibilidades de incorporarse al mercado laboral, lo mismo que las casadas y con hijos pero teniendo la carga familiar compartida, incluso, que el Estado proporcione guarderías donde dejar a sus hijos y reduzca las tasas de natalidad.

La educación, salud, microempresa y las maquilas siguen siendo los sectores donde hay más empleo para las féminas, que a juicio de Vakis, deben tener más posibilidades de aumentar su voz y capacidad de acción y decisión en el hogar y en la sociedad.

Sugiere asimismo aliviar las restricciones crediticias y capacitación técnica para las mujeres, lo mismo que continuar los esfuerzos en educación ya que está comprobado que las madres educadas invierten más en sus hijos y hacen más productivas las empresas. (EG).

Equidad de género, tema de sobreviviencia de la humanidad

“El desarrollo sustentable no se logrará sin la plena incorporación de las mujeres”, dijo la bióloga Julia Carabias al moderador la mesa de Ambientalistas, la última del primer día de actividades del segundo Congreso Internacional la Experiencia Intelectual de las Mujeres en el Siglo XXI, realizada en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

En la charla participaron Lorena Aguilar (Costa Rica), Consejera Mundial en Género de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza; Paula Caballero, directora de Asuntos Económicos, Sociales y Ambientales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, y Laura Tlaiye, ejecutiva del Banco Mundial con sede en Washington, DC.



Lorena Aguilar expresó que en países en desarrollo el cambio climático encuentra a las mujeres en una condición de desventaja ante su rezago en materia de salud, educación y acceso laboral, lo que se refleja incluso en cifras de mortandad.
Consideró que no se trata de ver sólo a las mujeres como víctimas sino también como agentes de cambio, pues se han realizado estudios que demuestran que las mujeres cuentan con estrategias de adaptación climatológica en cultivo y que han guardado una mayor biodiversidad para lograr una disponibilidad más variada.
“Los países con mayor representación parlamentaria femenina tienen más probabilidades de ratificar tratados ambientales y creen áreas protegidas, lo que demuestra que son agentes de cambio en este proceso”.
Aguilar dio a conocer ejemplos de algunos países, como Nepal, Cuba, Egipto y Tanzania, que han logrado promover el desarrollo de políticas género-sensibles y la existencia de un Manual de Género y Cambio Climático.
Mientas que Paula Caballero apuntó que la mujer está llamada a jugar un papel decisivo cuando se habla de los temas ambientales, sociales y ecológicos.
“La equidad de género es buscar ese equilibrio entre lo que tienen que hacer los diferentes actores dentro de la humanidad y en donde las personas tengan oportunidades afines con sus capacidades”.
Explicó que en estos momentos la pobreza tiene cara de mujer, pues 70% de los pobres en el mundo, son mujeres. “Es importante entenderlo y mirar con preocupación que la mujer sigue siendo algo marginal y opcional y no realmente como un agente de cambio para lograr avanzar”.
Laura Tlaiye mostró un panorama alentador al destacar que se han logrado avances para mejorar la calidad del medio ambiente en un entorno urbano, en donde América Latina se destaca de otras regiones del mundo en su manera de llevar servicios básicos a los barrios más pobres. Aunque, dijo, la idea es lograr mejores condiciones y equidad.
Luego de ofrecer un panorama diagnóstico y experiencias concretas, las panelistas dieron recomendaciones que incluyen acelerar el cumplimiento de los compromisos para promover la igualdad entre los géneros y los derechos de la mujer promovidos por el grupo de alto nivel del secretario general de la ONU sobre la sustentabilidad mundial.
También consideran necesario crear incentivos para la mujer en materia de ciencia y tecnología, mejorar la sensibilización detallada a nivel sectorial de cómo las niñas pueden ser motores de cambio y  generar más políticas género-sensibles.
“El reto es dejar de hablar y empezar a hacer”, dijo Lorena Aguilar, Consejera Mundial en Género de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
“La equidad de género no es sólo un tema de justicia social o derechos humanos, es un tema de la propia sobrevivencia de la humanidad”, concluyó la bióloga mexicana Julia Carabias.
Los trabajos del segundo Congreso Internacional la Experiencia Intelectual de las Mujeres en el Siglo XXI continúan mañana martes 6 de marzo a las 9:30 horas, con la mesa de Publicistas, en la que participarán Ana María Olabuenaga de México, Paula Santilli de Argentina y Olga Lucía Villegas de Colombia.
El Congreso  puede seguirse en vivo por el Canal 22 y en www.congresomujeres.com. También en las redes sociales, en Twitter a través de la cuenta @mujeresXXI y en Facebook en Congreso Mujeres. Radio Educación ofrece una programación especial de 9:00 a 11:00 horas en el 1060 de AM.

España, el séptimo país del mundo con mejor índice de igualdad entre hombres y mujeres


Elaborado por la ONG Social Watch, el informe mide la "brecha" entre hombres y mujeres en educación, actividad económica y poder político y consiste en un promedio de las desigualdades en estos tres aspectos

España, con 81 puntos sobre cien, es el séptimo país de 154 con mejor Índice de Equidad de Género, según un informe que ha elaborado la ONG Social Watch, en el que Noruega obtiene la mejor puntuación, con 89 puntos, seguido de Finlandia, con 88, e Islandia, 87.



Nuestro país, con 81 puntos sobre 100, se sitúa en lo alto de la tabla, el séptimo de 154 países. Se enceuntra empatado en puntuación con Mongolia. No hay que sorprenderse por esto ya que el índice de la ONG Social Watch mide la desigualdad, pero no su bienestar.

En lo alto de la lista, una vez más, los países escandinavos, Noruega, Finalndia, Islandia y Suecia. Los peores situados República del Congo, Niger Chad, Yemen y Afganistán.

Países como Mongolia (81), Ruanda (77), las Filipinas (76) y Nicaragua (74) han logrado un alto grado de equidad de género, aunque muchas mujeres y hombres viven en la pobreza.
Ingresos altos no es sinónimo de igualdad

Sin embargo, países con ingresos altos, como Japón (57 puntos), Turquía y Arabia Saudí (37 puntos) presentan "enormes brechas" entre hombres y mujeres.

Otros países del entorno europeo se encuentran también entre los 15 mejores, como Alemania, en el décimo puesto, Bélgica (puesto 13), Holanda (puesto 14) y Suiza (puesto 15).

Por regiones, Europa y América del Norte, ambas con un índice promedio de 73 (bajo), encabezan la lista, sin embargo, no todos los países europeos logran los mismos avances para cerrar la brecha de género.

Así, por ejemplo, Albania (55) y Turquía (45) están por debajo del promedio mundial de 57, con lo que su índice es muy bajo. Asia Oriental y el Pacífico con 69, América Latina y el Caribe (68) y Asia Central (63) también están en la categoría baja.

África Subsahariana (52) y el Medio Oriente y el norte de África con 43 están ambas en la categoría muy baja, y ambas por debajo del promedio mundial, mientras que Asia Meridional cierra la lista con 39 puntos, es decir, un nivel crítico.

España es el séptimo país del mundo con mejor Índice de Equidad de Género


Noruega, Finlandia e Islandia lideran la clasificación elaborada por la ONG Social Watch.


España, con 81 puntos sobre cien, es el séptimo país de 154 con mejor Indice de Equidad de Género, según un informe que ha elaborado la ONG Social Watch, en el que Noruega obtiene la mejor puntuación, con 89 puntos, seguido de Finlandia, con 88, e Islandia, con 87.

Este índice, que Social Watch prepara cada año, mide la "brecha" entre hombres y mujeres en educación, actividad económica y empoderamiento político y consiste en un promedio de las desigualdades en estos tres aspectos. En materia de alfabetización, estudia la desigualdad de género en todos los niveles de la enseñanza; en cuanto a la participación económica calcula las diferencias entre los ingresos y el empleo; en tanto que en el empoderamiento mide la brecha en los empleos altamente calificados, los cargos parlamentarios y las cúpulas empresariales.


Los cinco niveles según los que el índice mide la brecha de género son: crítico, muy bajo, bajo, medio y aceptable y ningún país del mundo ha llegado a los 90 puntos o más, lo que significa que por ahora ningún país ha logrado un buen nivel. Social Watch mide la desigualdad entre mujeres y hombres, no su bienestar, por lo que, según explica en una nota de prensa, en un país en el que los jóvenes de ambos sexos tuvieran igualdad de acceso a la universidad tendría el valor cien en este indicador.

De la misma manera, prosigue, un país en el que niñas y niños estuvieran igualmente impedidos de completar la enseñanza primaria, también tendría un cien. Lo cual no significa que la calidad de la enseñanza sea la misma en ambos casos, "simplemente establece que en ambos casos las niñas no reciben menos educación que los varones". Así, el Indice demuestra, a juicio de Social Watch, que la falta de equidad no puede justificarse por una falta de recursos.

De los 154 países analizados, los que tuvieron mejor puntuación son Noruega (89), Finlandia (88), Islandia y Suecia (87), Dinamarca (84), Nueva Zelanda (82), Mongolia y España (81), todos con un índice medio. Los cinco países del mundo en la peor situación son la República del Congo (29), Níger (26), Chad (25), Yemen (24) y Afganistán (15), todos con un nivel crítico. Países como Mongolia (81), Ruanda (77), las Filipinas (76) y Nicaragua (74) han logrado un alto grado de equidad de género, aunque muchas mujeres y hombres viven en la pobreza. Sin embargo, países con ingresos altos, como Japón (57 puntos), Turquía y Arabia Saudí (37 puntos) presentan "enormes brechas" entre hombres y mujeres. Otros países del entorno europeo se encuentran también entre los 15 mejores, como Alemania, en el décimo puesto, Bélgica (puesto 13), Holanda (puesto 14) y Suiza (puesto 15).

Por regiones, Europa y América del Norte, ambas con un índice promedio de 73 (bajo), encabezan la lista, sin embargo, no todos los países europeos logran los mismos avances para cerrar la brecha de género. Así, por ejemplo, Albania (55) y Turquía (45) están por debajo del promedio mundial de 57, con lo que su índice es muy bajo. Asia Oriental y el Pacífico con 69, América Latina y el Caribe (68) y Asia Central (63) también están en la categoría baja. África Subsahariana (52) y el Medio Oriente y el norte de África con 43 están ambas en la categoría muy baja, y ambas por debajo del promedio mundial, mientras que Asia Meridional cierra la lista con 39 puntos, es decir, un nivel crítico.