Mostrando entradas con la etiqueta Voces por la Igualdad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Voces por la Igualdad. Mostrar todas las entradas

26 de enero de 2013

"caos en los precios".



COPENHAGUE (Reuters) - Dinamarca, que al igual que los demás países nórdicos se enorgullece de fomentar la igualdad entre hombres y mujeres, ha decidido llevar esta cuestión hasta las peluquerías.

La Junta para el Tratamiento Igualitario determinó el mes pasado que las diferencias de precios entre los cortes de pelo para hombres y mujeres son ilegales, y ordenó a una peluquería que anunciaba cortes de pelo para mujer por 528 coronas (unos 71 euros) y para hombre por 428 coronas - más un extra por pelo largo - a pagar 2.500 coronas a una mujer que la denunció.

Ahora una asociación comercial de peluqueros ha calificado la decisión de absurda, dijo que fijar los precios se va a convertir en una pesadilla y advirtió de un "caos en los precios".

"Simplemente, se tarda más con las mujeres", dijo el lunes en un comunicado Connie Mikkelsen, presidenta de la asociación danesa de peluqueros y maquilladores independientes.

La decisión de la junta ha sido apelada y será un tribunal el que tendrá que decidir si los peluqueros tienen que encontrar otro modo de cobrar por sus servicios, según la duración del trabajo o el tipo de corte.

"Medir el tiempo llevará a una discusión sobre la longitud del pelo - qué es pelo largo y qué es pelo corto. Acabará en una serie de conflictos con los clientes", agregó Mikkelsen.

Los países nórdicos están entre los primeros clasificados en todos los índices sobre igualdad de género en el mundo. Dinamarca es la séptima de 135 países en el Índice de Brecha de Género Global del Foro Económico Mundial, que se basa en criterios económicos, políticos, educativos y sanitarios.

12 de abril de 2012

Un muro de corbatas ante la mujer directiva

Ni protocolos de igualdad ni códigos de buenas prácticas. Nada ha funcionado. En el tejido empresarial español —y europeo— el poder está aún ligado a la corbata. La participación de las mujeres en las cúpulas del sector privado es llamativamente escasa. Apenas ocupan un 11,5% de los sillones de los consejos de administración y un 22% de los puestos directivos. Superadas las barreras de la formación —se licencian más y con mejores notas—, perviven, sin embargo, aquellas trabas que dificultan su incorporación al trabajo; y, sobre todo, las que frenan su promoción. Una cultura empresarial anclada a roles patriarcales y masculinos, que el concepto conciliación esté todavía ligado a la mujer, y el hecho de que las redes personales sean aún un plus para escalar —lo que en un entorno masivamente masculino las deja fuera—, son las piedras en el camino de las profesionales. Actitudes discriminatorias con las que conviven las que tratan de ascender, y que siguen sufriendo las que llegan arriba. En las empresas españolas persiste un lacerante sexismo. También —o particularmente— en los niveles más altos.

Tener que bregar en un mundo agresivamente masculino en ocasiones pesa. “La sensación es de cierta soledad y cierto sentimiento de no pertenencia al grupo. Entiendo que una consejera delegada, una mujer por tanto con personalidad, fuerza y talento, se sienta algo cohibida en un entorno con un porcentaje de género del 11%”. Lo dice Ana Bujaldón, presidenta de la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (Fedepe), quien admite que se ha sentido más de una vez como si entrara “en un mar de corbatas” en las reuniones del ámbito del asociacionismo empresarial.

Ese termómetro objetivo e indiscutible que es la retribución también habla por sí mismo: las mujeres españolas ganan, de media, un 22% menos que los hombres —datos del INE de 2010—. Y esa cifra no solo no mengua cuando se analizan los puestos de responsabilidad, sino que se incrementa: en la dirección de las empresas ellas perciben, de media, un tercio menos.


Ana María Llopis: “Hay que abrir camino para dejar de ser cuota”

Es una desigualdad disfrazada de modelo de trabajo que no hace sino disfrazar la discriminación. Las mujeres reciben menos complementos —como el de la disponibilidad total— y trabajan en sectores peor retribuidos.

Quedan menos de cuatro años para alcanzar la paridad (40% de mujeres) en los consejos de administración que planteaba la Ley de Igualdad en 2005, pero ya se puede decir que el objetivo ha fracasado. Efectivamente, el avance ha sido grande. En 2004, las mujeres representaban solo un 3% en estos órganos de toma de decisión. Ahora son tres veces más. Sin embargo, a esa velocidad, las empresas necesitarían más de 30 años para alcanzar la “presencia equilibrada” que recomendaba la norma. Así, las cifras radiografían un esqueleto empresarial alejado de la sociedad real donde las mujeres son un 60% de los licenciados y el 45% de los trabajadores. Y el penoso panorama español se repite en la mayoría de los países de la UE. Tanto es así, que la Comisión Europea, tras constatar que la férrea invitación que había hecho hace un año a las empresas para que equilibraran sus organigramas había fracasado, ha puesto la primera piedra para imponer cuotas en sus cúpulas directivas.

Ana María Llopis, presidenta del Grupo Dia y actualmente una de las mujeres con más poder empresarial en España, cuenta que ella misma entró en el consejo de Procter & Gamble a través de esa polémica cuota. “Todos querían que hubiera una directiva, no me importó. Hay que abrir camino, hay que estar allí para dejar de ser cuota. Ocurrió lo mismo cuando llegué al Consejo de Administración de British Tobacco; hoy ya no estoy yo, pero hay tres mujeres”, afirma. Química y doctora en Ingeniería de Materiales, Llopis tiene detrás un colmado currículo que le da perspectiva para considerar que las cuotas son “necesarias”. “No estamos suficientemente representadas en el mundo del poder. Hacen falta más mujeres en puestos de dirección porque ellas se preguntan por qué no ganamos lo mismo, por qué no hay más mujeres que promocionan. No todos los hombres piensan en estas cosas. Hay que estar ahí, si no, estas cosas no se hacen”, argumenta.


Socorro Fernández: “Pensaban que era
la secretaria y que vendría un jefe”

También esa imagen, señores con traje de chaqueta y corbata, que relataba Bujaldón está en la retina de Silvia Oliva, directiva de una empresa editorial. La ha acompañado decenas de veces en los últimos años. “Recuerdo en un encuentro con altos cargos y empresarios de Latinoamérica y algunos países del Mediterráneo en el que solo había tres mujeres. Los hombres no veían en ello nada extraordinario, hasta que les pregunté cómo se sentirían si fuese al revés. Al principio bromearon sobre lo ‘bien acompañados’ que estarían; luego reconocieron que sería incómodo”, cuenta.

Hay muchas causas —tangibles e intangibles— para explicar la situación asimétrica que perpetúan las empresas europeas; casi todas se integran en la idea de techo de cristal. El concepto está algo manido, pero no por estudiado se ha conseguido derribar. Sigue siendo casi tan sólido como siempre. Y más allá, las mujeres que han logrado astillarlo y alzarse se siguen topando con otros techos. Algunos erigidos por ellas mismas —lo que se ha llamado techo de cemento, autoimpuesto por las elecciones personales, muchas derivadas de miedos— y otros por parte de la estructura empresarial: escasa flexibilidad, horarios complicados, reuniones tardías, viajes, fomento de la presencia en la oficina más que el trabajo por objetivos...

Lo cuenta Teresa D., directiva de una compañía financiera en la que solo hay dos mujeres en puestos de responsabilidad, que prefiere no dar su apellido ni más datos: “Me sentiría incómoda con mis compañeros”, dice. “Cuando me nombraron, se oyó de todo, desde que soy ‘la cuota’ hasta comentarios malintencionados sobre supuestos lazos personales. Es triste, nada se dijo de mi formación y profesionalidad”, lamenta. “Y desde el principio parece como si tuviera escasa capacidad de viajar o moverme. Solo se me propone cuando es imprescindible. Parece que por ser mujer tengas ciertas limitaciones”, añade.



No es fácil que las mujeres directivas reconozcan claramente esa discriminación. “Algunas sienten que hacerlo es síntoma de debilidad. Otras, aunque son conscientes de que hay que combatir ciertas actitudes, tratan de no darle importancia abiertamente; temen ser señaladas como conflictivas”, explica Jurgita Percuriere, investigadora del Observatorio Europeo de Igualdad de Género (Eige). Un informe que analiza la situación de la mujer directiva en España, publicado recientemente por la consultora PWC, también abunda en esa curiosa tesitura: “Las mujeres que han llegado a puestos directivos no suelen identificar barreras en su propia carrera profesional, pero sí advierten que otras mujeres de su entorno se han enfrentado a algunas circunstancias que han dificultado o frenado sus carreras”.

Identifíquense, pues, esas barreras. Un denso estudio publicado en 2010 por la antigua Secretaría de Estado de Igualdad, que, además de entrevistas a decenas de mujeres con poder en el sector privado, analiza otros informes sobre este asunto, da una clave sobre esa “limitación” que menciona Teresa D.: “El problema de fondo es que a las mujeres directivas no se las considera como iguales, a pesar de que el contexto sea de estructuras supuestamente basadas en la igualdad de oportunidades. Aunque las mujeres no tengan hijos, ni marido, se las supone más pendientes de lo personal, lo emocional, lo doméstico y familiar que sus colegas varones, y ese estereotipo es tan fuerte que las hace aparecer como inadecuadas para el puesto”. Es el rol de la mujer como cuidadora. Y el que la liga a conciliación; como si fuera la única interesada en tener vida más allá de la laboral.

Consuelo Castilla, presidenta del grupo MC, una compañía de Recursos Humanos que rastrea profesionales de talento para otras empresas, cree sin embargo que, poco a poco, las cosas están cambiando. “Antes, las empresas, cuando abrían un proceso de selección para buscar a un consejero o un directivo, pensaban solo en masculino. Llegaban y me decían: ‘No te enfades, que no te moleste, pero yo quiero un hombre”, recuerda. “Esto se ha ido diluyendo, ahora piden primero un buen profesional”, afirma. Castilla, miembro de varios consejos de administración empresariales, reconoce, no obstante, que la presencia femenina en la mayoría de esas cúpulas es exigua. “Faltan muchas. En un principio no se nos valora igual, quizá se piense que no tenemos suficiente experiencia o puede que esas reticencias iniciales sean porque somos un elemento nuevo y distinto. Pero todos esos prejuicios desaparecen cuando llegamos arriba, cuando ven todo lo bueno y lo diferente que podemos aportar. Es cierto que al principio no saben cómo tratarte, o si seguir expresando los mismos comentarios o bromas por miedo a ofenderte. Recuerdo en una ocasión que un consejero dijo una palabrota y cuando se dio cuenta se volvió rápidamente para excusarse conmigo. Se sienten un poco cortados, pero, a medida que expones tus ideas, todo eso se diluye. Lo más difícil es que nos den la oportunidad”, afirma.




Empresas como Starbucks valoran
la visión de las
empleadas jóvenes



A Socorro Fernández, directora general de la constructora Copisa, le costó que se la diesen. Ingeniera de caminos vocacional, cuenta que le gustaron las obras desde que tuvo uso de razón. “Mi padre tenía una empresa de corrimiento de tierras y para él fue un shock que le dijese que me iba a dedicar a las obras, pero siempre tuve esa idea. Durante la carrera hice varias entrevistas de trabajo, era una época de boom en la construcción, pero todas terminaban con un ‘bueno, puede que haya algún puesto, pero en una obra no, ya sabes cómo es ese mundo”, rememora. Pero eso era lo que ella quería, trabajo de campo. Fue su padre, finalmente, quien dio su brazo a torcer y se puso a trabajar con él. “Después, Ferrovial me propuso ser la primera mujer en obra y allí fui como el hecho diferencial. Cuando llegué, mi encargado pensó que tener a una mujer como jefa era una especie de castigo; luego fue muy bien. Nunca he tenido ningún problema con la gente que dependía de mí; con los clientes ha sido más complicado, pero al final han acabado venciendo las reticencias. Las mujeres tendemos a buscar el consenso y a crear un buen clima de trabajo”, dice.

También fue la primera directora general de Obras Públicas de Castilla-La Mancha. “Mujer y encima joven, tenía 28 años. La de veces que llegaba a algún sitio y pensaban que yo era la secretaria del director general y que luego vendría mi jefe. Y la de cartas que llegaban a nombre de ‘Ilustrísimo señor”, bromea ahora. Como Castilla —con la que ha coincidido en el programa para consejeras de la escuela de negocios IESE—, Fernández cree que es importante aguantar el tirón y luchar contra esas barreras iniciales. “El mundo no está hecho para los cobardes. La mujer debe ser consciente de que está abriendo camino, y eso conlleva sacrificios. Espero que a mis tres hijas no les pase lo mismo”, observa.

Gobiernos, instituciones y expertos coinciden en la necesidad de equilibrar las cúpulas del sector privado. Su presencia testimonial no solo implica una clara discriminación. También es una mala estrategia empresarial: ignora un segmento con gran potencial y fomenta que se tomen las decisiones desde un ángulo sesgado, solo desde el punto de vista masculino. “Las empresas con suficiente masa crítica de mujeres y hombres tienen una mejor perspectiva. No solo ven con el ojo izquierdo, sino con los dos; y así se abarca más”, sostiene Nuria Chinchilla, profesora de la escuela de negocios IESE, que ha escrito mucho sobre la participación y el papel de la mujer en la empresa. “No deberíamos esforzarnos, las compañías tendrían que ver que es puro negocio. La visión femenina es el 80% de la compra, algo que ya tienen en cuenta empresas como Starbucks o del sector del automóvil en EE UU, que están incorporando a mujeres jóvenes”, añade.




Una sola mujer
en un consejo tiende
a mimetizar comportamientos



También en otros lugares, como México, las grandes compañías —desde el Grupo Modelo a General Electric— están apostando por sentar a más mujeres en sus consejos de administración. Según los expertos, las empresas con más mujeres tienen mejores resultados económicos: aquellas que tienen entre un 19% y un 44% de mujeres reciben un 26% más de retorno del capital invertido que las que no tienen ninguna mujer, según un informe de la consultora McKinsey.

Ese beneficio, sin embargo, puede perderse si las mujeres se disuelven en el entorno masculino. Algo que, según Chinchilla, está ocurriendo. “La escasa representación femenina en los consejos y puestos de dirección puede jugar en contra. Una sola mujer es invisible y no puede ser demasiado diferente porque el sistema la expulsa. Así que tienden a mimetizar comportamientos para poder llegar”, sostiene.

Chinchilla explica que los estudios de personalidad hechos en el IESE muestran que las mujeres directivas se parecen más al resto de hombres directivos que a la generalidad de las mujeres. “Y cuidado, porque esa feminidad es algo que las hace muy valiosas”, advierte. Rasgos como anticipar consecuencias de las decisiones, la preocupación por los detalles, la flexibilidad, la capacidad de trabajar en equipo, la empatía... “Además, somos muy cuestionadoras de las decisiones y eso al principio molesta, pero es fundamental”, señala Consuelo Castilla. Es el liderazgo femenino del que tanto se habla actualmente, dice Chinchilla, una forma de humanizar las decisiones. Pero cambiar las cosas en solitario es muy complicado, coinciden la mayoría de las profesionales. “Si son más de una, se pueden empezar a establecer nuevas reglas de juego”, dice Chinchilla. Aunque para ello hace falta todavía algún empujoncito más.




¿El lavabo femenino? En la zona de secretarias
El blog La cocina de Vida & Artes abrió un espacio en www.elpais.com y un correo para que los lectores contaran sus experiencias. Estos son algunos extractos:

N. N.: Soy una investigadora líder de grupo de un total de 19. He ido a reuniones de 20 y 30 personas donde era la única mujer y, cuando he preguntado dónde estaba el lavabo, me han mandado a la zona de las secretarias.

Fer: Cuando una mujer llega a un puesto alto en la empresa, igual que en la sociedad, siempre sale algún comentario relativo a su estado civil, su maternidad o una explicación de cómo ha llegado a ese puesto, comentarios y explicaciones que no oigo para un hombre.

Irene: A partir de cierto nivel, tienes que valer tres veces más para optar al mismo puesto. No por la persona que te ha puesto allí, sino por tus compañeros. Porque, entre otras cosas, ellos quieren llegar a sus reuniones y hacer sus bromitas sobre mujeres de forma libre, comentarios sexistas, aparentemente fútiles, pero intencionados. Luego están los que piensan que, por ser mujer, se pueden dirigir a ti con un lenguaje corporal y actitud muy diferente que a los hombres, ya sea melosa de más o agresiva de más.

Carolina: Trabajé 10 años en un medio de comunicación. Había mayoría de trabajadoras mujeres, pero prácticamente ninguna directiva. En cuanto alguna se quedaba embarazada, era desterrada a secciones menores.

11 de abril de 2012

CCOO Región de Murcia obtiene el distintivo 'Igualdad en la empresa 2011' del Ministerio de Sanidad


Acredita a CCOO Región de Murcia como una de las treinta empresas que lo han obtenido durante este año

MURCIA, 5 (EUROPA PRESS)

La ministra de Sanidad, Ana Mato, ha remitido al secretario general de CCOO Región de Murcia, Daniel Bueno, una carta en la que le trasmite su felicitación por la consecución del distintivo 'Igualdad en la empresa 2011', en su segundo año de convocatoria, y que acredita a CCOO Región de Murcia como una de las treinta empresas que lo ha recibido este año.

El distintivo forma parte de un "quehacer cotidiano", asentado sobre los valores del sindicato, y significa "un compromiso de futuro para seguir trabajando, entre todos y todas quienes formamos parte del sindicato, en esa dirección", según informaron fuentes de CCOO en un comunicado.


Entre los aspectos más relevantes a tener en cuenta para la concesión del distintivo 'Igualdad en la Empresa' se encuentran la participación equilibrada entre mujeres y hombres en los ámbitos de toma de decisión.

Asimismo, se tuvo en cuenta el acceso a los puestos de mayor responsabilidad, el establecimiento de criterios y sistemas de remuneración y clasificación profesional actualizados, que permitan valorar equitativamente los trabajos desempeñados por mujeres y por hombres, tanto si se trata de trabajos diferentes como de los mismos trabajos.

Igualmente, para la concesión de esta distinción se valoró la eliminación de los efectos perversos de la aplicación de criterios comunes en su denominación, pero que pueden estar arrastrando desde hace décadas una apreciación sesgada del valor de los trabajos desde la perspectiva de género.

Entre los aspectos de mayor relevancia en la valoración para la concesión de este distintivo, también se incluyen las actuaciones tendentes facilitar la conciliación de la vida personal, familiar y profesional de todas las personas, estableciendo objetivos generales y articulando medidas flexibles que permitan su adaptación a la diversidad de necesidades, situaciones y carencias que se puedan presentar en el personal de la empresa, así como la adopción de planes de igualdad y la publicidad no sexista de los productos o servicios de la empresa.

Se trata de una marca de excelencia en igualdad que servirá de estímulo y reconocimiento a aquellas empresas comprometidas con la igualdad y que destaquen por la aplicación de políticas de igualdad de trato y de oportunidades en las condiciones de trabajo, en los modelos de organización y en otros ámbitos como los servicios, productos y publicidad de la empresa, añade CCOO.

El distintivo se convoca anualmente y tiene una vigencia de tres años, si bien las empresas distinguidas deberán remitir un informe anual, que será evaluado por la Dirección General para la Igualdad Oportunidades de la Secretaría de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, para demostrar que mantienen el nivel de excelencia en materia de igualdad por el que se les concedió el distintivo 'Igualdad en la Empresa'.

La distinción fue publicada en el BOE el pasado 11 de marzo y ha sido comunicada por la Ministra, Ana Mato, en carta personalmente dirigida al secretario general de CCOO Región de Murcia, Daniel Bueno.

Desde la secretaría General de CCOO Región de Murcia se quiere hacer mención destacada al trabajo realizado por la secretaría de Organización del sindicato, La Secretaría de Mujer, Política Social e Inmigración, el Comité de Empresa de CCOO, trabajadores y trabajadoras del sindicato y Federaciones de Rama en su conjunto por su trabajo continuado y compromiso constante que ha hecho posible la consecución de este distintivo.

Mato asegura que el presupuesto de Igualdad es superior a lo gastado en 2011



Madrid, 11 abr (EFE).- La ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, ha asegurado hoy que el presupuesto destinado a Igualdad "es superior en cuantía a lo gastado en 2011" y ha acusado al anterior Gobierno de "presentar presupuestos falsos".

En respuesta a la diputada socialista Delia Blanco en la sesión de control al Gobierno en el Congreso, sobre la previsión presupuestaria de ahorro en políticas de igualdad, Mato ha insistido en que este área es prioritaria para el Ejecutivo.

Para la parlamentaria socialista, "la igualdad está escondida" desde que Mato llegó al ministerio y es el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, el que decide "quien es mujer mujer y quien no" y el que marca "las líneas rojas" sobre el aborto.


"Está usted en otro siglo, a las mujeres nadie nos dice lo que tenemos que hacer, lo decidimos nosotras solas", ha dicho Mato.

La ministra ha detallado "algunos programas esenciales" del presupuesto, como la asistencia social a mujeres maltratadas, "que es la clave para salir de esa situación y se incrementa un 16 por ciento".

"También hemos incrementado los programas piloto de conciliación de vida familiar y laboral con los ayuntamientos y otra gran prioridad: el fomento de la empleabilidad y el autoempleo para las mujeres, en un 36 por ciento", ha dicho.

Para la ministra, los presupuestos del anterior Gobierno no se corresponden con lo ejecutado y ha denunciado un "desfase presupuestario de 9 millones de euros" en el Instituto de la Mujer.

"Una de las cuestiones esenciales para salir de la crisis es dotar de credibilidad a los Presupuestos Generales del Estado; nosotros somos austeros con el dinero público, el que pertenece a todos los contribuyentes, mientras que ustedes gastan incluso lo que no tienen", ha expuesto.

Según Mato, "para alcanzar la verdadera, auténtica y real igualdad de oportunidades, hay que dedicarse menos a hablar y más a trabajar".

La diputada socialista ha lamentado que la ministra "esté escondida y no hable de igualdad", y ha acusado al Gobierno de recortar la atención a las mujeres víctimas de violencia de género en un 21 por ciento.

"Falta compromiso de su gobierno y de su partido con la igualdad y con la violencia de género; ustedes dejan desprotegidas a las mujeres con una reducción importantísima en prevención, apoyo y protección", ha indicado Blanco.

Para la parlamentaria del PSOE, el Gobierno ha recortado en políticas de familia e infancia un 43 por ciento, "no para calmar a los mercados", sino "por ideología".

"Tienen un modelo de familia, tienen un modelo de mujer, de maternidad, de vida, que no comparten las mujeres españolas; no podemos compartirlo después de tantos años de lucha, de la que ustedes, las mujeres de la derecha, se han beneficiado y han aplaudido; porque están ahí por la lucha de otras mujeres, pero no lo reconocen", ha señalado Blanco.

2 de abril de 2012

La Igualdad hasta el dia de hoy, no ha existido NUNCA


Aunque el mundo conoció a Shirin Ebadi (1947, Hamadán) el 10 de octubre de 2003, cuando se convirtió en la primera ciudadana iraní y la primera mujer musulmana en recibir el Nobel de la Paz por su defensa de los derechos humanos, especialmente los de mujeres y niños, esta abogada ya era de sobra conocida en el país persa. Allí se convirtió, con 27 años, en la primera mujer juez. Puesto del que disfrutó poco tiempo porque la revolución islámica de Jomeini, cuatro años después, la obligó a abandonar su sueño de hacer justicia. El tipo de justicia que ella defiende desde entonces como abogada y profesora universitaria.

A finales de agosto, la activista pasó por el festival de reggae Rototom Sunsplash en Benicàssim, donde afirmó que para erradicar la corrupción hay que hacer "exactamente lo que ha hecho el 15-M: no ser indiferentes a las cosas que pasan en nuestra sociedad".



¿Cuándo se dio cuenta de que era discriminada por ser mujer?

La primera vez fue justo después de la revolución. Me dijeron muy claramente: "Como eres mujer, no puedes seguir siendo jueza". Sentí que estaban siendo muy crueles conmigo, pero no fui la única, ya que Jomeini trató igual a todas las universitarias.

¿Ha sentido miedo por lo que pudiera pasarle por sus ideas y activismo?
Muchas veces. A mi marido lo detuvieron y torturaron, y mi hermana también ha sido perseguida, aunque ninguno de los dos se ha dedicado nunca a la lucha política. Lo he asumido de la mejor forma que he podido, pero no me callarán, porque creo profundamente en la libertad, en los derechos humanos y en la democracia; y seguiré luchando por ellos.

¿Cuál es la situación actual de la mujer en Irán?
Desde la revolución, las libertades individuales de la mujer se han visto muy reducidas pero, aun así, Irán no tiene una política tan prohibitiva hacia la mujer como el resto de la zona. El 85% del alumnado universitario son mujeres y muy activas. En las protestas de Teherán de 2009, tras las elecciones, la mayoría de los participantes eran mujeres. Una de las fallecidas se convirtió en un símbolo de la lucha reivindicativa femenina en Oriente.

¿Es más difícil para la mujer islámica luchar por sus derechos?
A primera vista, sí. Sin embargo, la lucha se traduce de distintas formas según las circunstancias y el momento en el que se encuentra cada sociedad.

¿Cree que en Europa la mujer también está discriminada?
Las mujeres, en cualquier parte del mundo, están discriminadas desde que nacen. Aunque la ley otorgue los mismos derechos a hombres y mujeres, la realidad es bien diferente. La igualdad, hasta el día de hoy, no ha existido nunca.
¿Por qué, pese a la ley, la realidad es discriminatoria?
Por la cultura patriarcal que existe en todas las sociedades. Por ejemplo, en su país, el salario de una mujer con el mismo empleo que un hombre es casi siempre menor. O, respóndame: ¿cuántas presidentas de consejos de administración de grandes empresas hay en España?

¿Cuál es la importancia de la educación para cambiar el sistema?La educación es la forma más profunda de llegar al fondo de las personas, a las nuevas generaciones, y cambiar así ideologías y culturas. La discriminación hacia la mujer tiene su raíz en la cultura y un cambio en ella sólo puede llegar desde la educación.
¿Por qué cree que los movimientos indignados, como el 15-M, han surgido ahora?

No cabe duda de que el planeta es una pequeña aldea. El movimiento de España es conocido en todo el mundo y se ha trasladado a otros países. La corrupción se ha convertido en uno de los grandes retos de la sociedad actual y la situación económica de España muestra el resultado de políticas equivocadas que se han tomado en los últimos años. La gente, a través de ese movimiento, se manifiesta en contra de los políticos. Les piden cuentas y esa es la verdadera democracia, un país en el que ciudadanos preguntan a los políticos: "¿Por qué habéis hecho esto?". La responsabilidad de un ciudadano en democracia va mucho más allá del voto.

"La discriminación sólo desaparecerá si cambia la educación"

"Tras la revolución iraní me dijeron que no podía ser juez porque era mujer"


10 de febrero de 2012

La Igualdad de hoy!!!


Rubalcaba y Rajoy coinciden en el diagnóstico -“Ellas concilian más”- pero difieren en la receta
Frente a la discriminación positiva, el PP prefiere el mérito y la conciliación

Nunca se avanzó tanto en tan poco tiempo, coinciden los expertos. Las políticas de igualdad entre mujeres y hombres, con efímero ministerio propio por primera vez en la historia, han marcado los siete años de Gobierno -paritario- del presidente Rodríguez Zapatero. Aunque desvaídas en los últimos tiempos, dejan un andamiaje de leyes, ampliación de derechos y una agenda pública con valores como la tolerancia cero ante la violencia machista. El resultado es una corriente de cambios impensables hace una década y una opinión pública más sensible a una igualdad con asignaturas pendientes —la brecha salarial, entre otras—. La cuestión se coló de forma gráfica en el debate televisivo entre Alfredo Pérez Rubalcaba y Mariano Rajoy. Mientras el primero, que sacó el tema, hablaba de igualdad en sentido amplio, el segundo se centró en la conciliación. Dos maneras distintas de abordar la cuestión y un solo punto de acuerdo entre los candidatos a presidir el Gobierno: “Ellas concilian más que ellos”.
Con las urnas a la vuelta de la esquina -y listas electorales paritarias por ley en las que los números uno tienen predominio masculino-, los dos grandes partidos buscan el voto femenino con mensajes distintos. El PSOE tira de su acervo de Gobierno. “Hemos avanzado mucho y hemos estado muy solos (...) en un proceso para corregir lo que lleva siglos funcionando: la prevalencia de los varones sobre las mujeres”, vino a decir Pérez Rubalcaba. O como resume la feminista Ángeles Álvarez, miembro del comité electoral socialista: “Hemos pasado de la igualdad declarativa al impulso de la igualdad real”. Los socialistas enarbolan la bandera del miedo: acusan al PP de querer recortar el Estado del bienestar, el primer aliado de las mujeres porque las descarga de las tareas de cuidado que protagonizan.



El Partido Popular, favorito en las encuestas, plantea un discurso distinto: la principal barrera para la igualdad real entre mujeres y hombres es la difícil conciliación entre trabajo y familia -definida como “la primera sociedad del bienestar” en el programa electoral-. Quiere enmendar algunas leyes -aborto, dependencia y violencia-. Tampoco les gusta la paridad obligatoria por ley -oponen el “mérito” a la discriminación positiva-. “Nosotras dedicamos mucho más tiempo al cuidado y al trabajo doméstico, y no debería ser así, porque eso dificulta la promoción personal y hace que no seamos libres para poder elegir a qué nos dedicamos”, dice la portavoz de igualdad del PP, Sandra Moneo. De ahí la promesa de un “plan de conciliación” para flexibilizar horarios laborales y escolares y que cree una bolsa de horas para atender asuntos propios, entre otras medidas. A ellas suma un permiso de paternidad ampliado y con un periodo mínimo obligatorio -el Gobierno, que lo aumentó a 13 días, pospuso su extensión a cuatro semanas por la crisis. Un total de 275.637 hombres lo tomaron el año pasado-. “Si las mujeres no encuentran dificultades para acceder al mercado laboral, los hombres tendrán que asumir su responsabilidad en la esfera privada”, dice Moneo.
Este giro de las políticas de igualdad hacia las de conciliación supone un cambio de fondo. “Las primeras se orientan solo a las mujeres con empleo, para lograr que haya más madres en el mercado laboral. Las segundas favorecen la promoción de las mujeres en todas las esferas públicas”, explica Teresa Torns, profesora de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona. Sin embargo, ni unas ni otras tocan “una raíz honda” de la desigualdad: “la división sexual del trabajo, incluido el no remunerado”. “La conciliación es necesaria para la igualdad, pero no al revés”, matiza la socióloga Constanza Tobío, de la Universidad Carlos III.
Con la tarjeta de presentación de un Gobierno por primera vez paritario -“fue un símbolo muy importante que tuvo un efecto arrastre incluso en el PP”, según Tobío- Zapatero apostó por políticas de igualdad visibles con la inestimable ayuda de la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega. Su primera ley fue contra la violencia machista. Se aprobó por unanimidad. La norma, de 2004, introdujo una medida novedosa, avalada por el Tribunal Constitucional: el agravamiento penal para los hombres, más castigados que las mujeres en las agresiones a la pareja.
La violencia machista, planteada como una cuestión de desigualdad, dejaba de ser un problema privado para convertirse en público. De la mano de esta ley España empezó a convertirse en adalid de los derechos de las mujeres fuera de sus fronteras y, pese a las resistencias, su empuje acabaría por impulsar la primera medida de ámbito europeo para amparar a las víctimas, la euroorden de protección. En la piel de toro, la norma tuvo otro efecto añadido: la intolerancia hacia las agresiones y, a la par, el auge del valor de la igualdad en sentido amplio, un derecho constitucional que debía ser efectivo.
Los populares proponen ahora “mejorar” la ley de violencia, “que debe estar por encima del rifirrafe político”, según Moneo. Quieren “reforzar” la protección a las víctimas e incluir a los menores. El PSOE la reivindica como uno de sus grandes logros y apuesta por mejorar la prevención y la asistencia. El número de víctimas se mantiene en más de una por semana.
De la violencia, a la equiparación. La siguiente gran apuesta llegó en 2007: la Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres. Una norma con tres patas: más poder político y económico para las ciudadanas y mayor corresponsabilidad en las tareas de cuidado -permiso de paternidad de 13 días-. La paridad electoral -ningún sexo más del 40% de candidaturas en cada tramo de cinco nombres-, criticada por el PP, ha contribuido a aumentar la presencia de diputadas -37%- y senadoras -28,2%-. La de alcaldesas apenas despega -16,7%-. Cuatro mujeres -tres, del PP- presiden comunidades autónomas.

El PP siempre ha defendido el mérito frente a la discriminación positiva; las cuotas provocan ronchas. Pero su líder, Mariano Rajoy, ha estado muy atento a la aportación femenina, empezando por su propio equipo. El programa popular no prevé pasos atrás en la Ley de Igualdad. Ni siquiera en una medida muy contestada desde el mundo empresarial: la mayor presencia femenina en los consejos de administración y el establecimiento de planes de igualdad en las compañías de más de 250 empleados.
El número de mujeres consejeras en las grandes compañías se ha convertido en un termómetro de la paridad en la élite económica: las consejeras de las empresas del IBEX, el 6% en 2007, son ahora el 11,3%. Muy lejos aún del objetivo del 40% que recomendaba la norma para 2015. De ahí que el PSOE proponga ahora que esa presencia paritaria sea obligatoria en ocho años. La resistencia del poder económico a la presencia equilibrada de mujeres y hombres en el poder económico se da en toda Europa. Tanto que la Comisión ha amenazado con implantar cuotas obligatorias si no hay avances sustanciales pronto.
“A pesar de las resistencias, ha habido avances en las empresas. Ya es normal negociar planes de igualdad”, asegura la secretaria de Mujer del sindicato Comisiones Obreras, Carmen Bravo. “Es importante que la igualdad no dependa de la voluntad, sino que haya obligaciones”, plantea la secretaria de Igualdad de UGT, Almudena Fontecha. Este periódico intentó, sin éxito, conocer la opinión de la patronal CEOE. Las dos sindicalistas remarcan, entre los problemas pendientes, además del desempleo -que castiga más a las mujeres, el 22,1% frente al 21% de los varones-, la brecha salarial, que supera el 20%.
Las sindicalistas comparten un temor: los recortes al Estado del bienestar. Aquí entra en liza otra de las leyes Zapatero, la de Dependencia, que consagró, en 2007, el derecho de las personas que no se valen por sí mismas a recibir atención pública -servicios o ayuda económica-, lo que debía aliviar la carga de cuidados en las familias, sobre todo en manos femeninas. Una ley cuyas dificultades se han agudizado con la crisis y que el PP quiere retocar en aras de la libre elección en los servicios y de las prestaciones básicas iguales en toda España.
Con la arquitectura de leyes igualitarias lista, la segunda legislatura de Zapatero fue contradictoria. Arrancó con la creación del Ministerio de Igualdad y con la primera ministra de Defensa -“la imagen de Carme Chacón embarazada pasando revista a las tropas dio la vuelta al mundo”, plantea Torns-. El departamento, con poco presupuesto, sacó adelante la ley del aborto: es un derecho en las primeras 14 semanas. El PP quiere modificarlo, pero no concreta cómo.
Dos años y muchas críticas de la derecha después -la ministra Bibiana Aído fue una diana habitual-, en 2010 Zapatero acabó con el Ministerio de Igualdad. El argumento fue el ahorro, y la titular se enteró por la prensa. “Suponía el 0,01% del gasto”, lamenta Soledad Murillo, responsable de las políticas de igualdad en la primera legislatura. La rebaja -la igualdad pasó a formar parte del Ministerio de Sanidad- aún causa amargura en los sectores feministas, incluidos los de carné socialista. Pero no solo. “Fue un retroceso. Quitó las políticas de igualdad del primer foco de atención”, afirma Santiago Fernández, portavoz de la Asociación de Hombres por la Igualdad. “Esas políticas no son caras y permiten un avance social que se refleja en todas las esferas”, añade. La ola de la igualdad también moja a los hombres: ese es otro cambio. “El mensaje empieza a calar. Ellos tienen derecho a cuidar y ellas, a trabajar fuera de casa”, asegura Tobío. Mientras, ellas concilian más que ellos.

Una herida de mediana intensidad

MARÍA ÁNGELES DURÁN
Tras las promesas que trajo la Constitución, la desigualdad sigue doliendo a los españoles como una herida que no cierra. Algunas formas son ahora peores o hay más consciencia de ella. Los jóvenes son los grandes damnificados de la crisis económica y, junto a ellos, los parados de toda edad y condición que no encuentran un lugar donde integrarse a la estructura productiva. Los inmigrantes, los ancianos y los enfermos insuficientemente cubiertos por la protección social forman ahora colectivos en los que la desigualdad adopta nuevas formas de manifestación. Sin embargo, según el barómetro del CIS del pasado septiembre, la mayor parte de la gente (el 73%) dice que nunca se ha sentido personalmente discriminada por ningún motivo. La discriminación por género es la causa más citada por quienes han sufrido algún tipo, más que la de clase social. Lo que le confiere importancia social y política es que las mujeres la citan (13%) con una frecuencia 22 veces mayor que los varones (0.6%).
Según el CIS, la percepción de las desigualdades entre hombres y mujeres tienen una intensidad media. En un índice que tuviese cuatro puntos como máxima puntuación y uno como mínima, las diferencias de clase (son las más altas) puntuarían 2,96, las de los inmigrantes 2,72, y las de género 2,45. Entre quienes se definen de izquierdas es algo más frecuente que consideren que las desigualdades entre hombres y mujeres son grandes o muy grandes que entre quienes se definen de derechas, pero las diferencias no son enormes (2.78 y 2.33, respectivamente).
Los españoles creen que las mujeres están peor en todo lo que tiene que ver con el trabajo remunerado, que es la base de la independencia económica y de buena parte de los derechos. Por amplia mayoría señalan que ellas están peor en salarios, en perspectivas de promoción profesional, en oportunidad de encontrar empleo, en estabilidad laboral, en acceso a los puestos de responsabilidad en las empresas y en la posibilidad de compaginar la vida laboral y familiar. El 65% de los hombres frente al 78% de las mujeres afirma que los salarios de las segundas son peores.
Respecto a la actividad política, casi empatan quienes creen que están peor con quienes creen que están en similares condiciones, pero solo un 3% cree que las mujeres estén mejor. El único aspecto en el que la opinión pública coloca a las mujeres en igualdad con los hombres es en el acceso a la educación.
Aunque haya una coincidencia básica en la percepción de la desigualdad (con independencia del género y la ideología), se pierde ante las medidas propuestas para reducirla. La sanción a las empresas que paguen menos a las mujeres por igual trabajo levanta fuertes adhesiones; solo el 8% se opone. Con holgada mayoría, se acepta promover por ley la presencia de mujeres en la dirección de empresas. En cambio, una medida de discriminación positiva como imponer que en igualdad de formación y experiencia se contrate antes a una mujer, recibe un 64% de oposiciones. La presencia equilibrada y obligatoria de hombres y mujeres en listas electorales y altos cargos públicos, tiene un 58% de apoyo.
María Ángeles Durán es profesora de Investigación del CSIC.


15 de enero de 2012

Marina Rosell y Carmen Paris cantan por la igualdad en Egipto

Un concierto de músicos españoles y egipcios apoya la defensa de los derechos de las mujeres

Numeroso público se dio cita la tarde de este jueves en El Cairo para seguir el concierto Mujeres Artistas por la Paz y la Igualdad en Oriente Medio, organizado por la Plataforma de Mujeres Artistas, que la nueva Constitución defienda los derechos de las mujeres egipcias.

En el concierto, en el espacio cultural y social Sakiet El Sawy, participaron Marina Rosell, con canciones de George Moustaki; Carmen París al piano,Judith Mateo y Cristina del Valle, además de varios artistas egipcios como Gameza Band.



Las actrices Beatriz Bergamín y Lidia San José, junto a la egipcia Salma, leyeron poemas españoles y egipcios para dar voz a las miles de mujeres que viven en silencio la discriminación, la violencia de género y el retroceso de sus derechos fundamentales.

La intención del concierto era apoyar la iniciativa "Por una Constitución egipcia escrita en femenino" que redacte un decálogo sobre igualdad que será entregado a los candidatos a la presidencia de Egipto en las elecciones.

Entre los asistentes, destacar la presencia del embajador de España en Egipto, Fidel Sendagorta, acompañado por una amplia representación de la embajada y de la población española en El Cairo. Asimismo, asistieron a este evento representantes institucionales, de diversos partidos políticos egipcios y de organizaciones sociales, culturales y colectivos de mujeres.

9 de diciembre de 2011

ONU Mujeres: acciones para la igualdad

ONU Mujeres se reunirá el próximo miércoles en Panamá para concretar sus estrategias de igualdad para el año 2012.
En la reunión que se celebrará el próximo miércoles 26 de octubre en Panamá, se tratarán las políticas de igualdad a desarrollar por ONU Mujeres, especialmente en América Latina y el Caribe.

Asistentes y objetivos

La reunión de ONU mujeres en Panamá será presidida por el director ejecutivo adjunto de ONU mujeres, John Hendra, así como de la presidenta del Programa Regional para Asia Oriental y Sudeste Asiático, Moni Pizani, y de su homóloga para América Latina y el Caribe, Gladys Acosta.
A la cita acudirán importantes cargos de ONU Mujeres como el Director de la División de Políticas, Moez Doraiz, la jefa de Empoderamiento Económico, Yassine Fall o la Directora de la Campaña del Secretario General de Naciones Unidas, "Únete", contra la violencia de género, Nadine Gasman.
Por otro lado, tal y como ha manifestado ONU mujeres, los principales objetivos que persigue esta reunión y con ello, el plan estratégico para la igualdad de 2012 son:
  • El empoderamiento económico de las mujeres, su liderazgo y participación política.
  • La inclusión de la igualdad de género en las políticas nacionales.
  • La erradicación de la violencia ejercida contra mujeres y niñas.
  • La defensa de los derechos de las mujeres en situación de conflicto, postconflicto y desarrollo.

Centro Regional ONU mujeres

Tras la reunión está previsto que el director ejecutivo adjunto de ONU Mujeres inaugure el que será el primer centro regional de la organización. Estará situado en el complejo propiedad de las Naciones Unidas en Clayton, muy cerca del Canal de Panamá. Será la oficina regional de ONU Mujeres en América Latina y el Caribe y estará presidida por la actual directora del Programa Regional para Asia Oriental y Sudeste Asiático, Moni Pizani.
Este será el primer centro regional de los seis que se encuentran proyectados, que incluyen otras ciudades entre las que se encuentran El Cairo, Johannesburgo, Dakar y Bangkok.


El compromiso del gobierno vasco con ONU Mujeres y América Latina

A pesar de que la reunión de ONU Mujeres se celebrará en Panamá y se orientará especialmente a lograr la igualdad de la mujer en América Latina y el Caribe, el Gobierno autonómico vasco ha querido implicarse en este proyecto. Para ello, el pasado día 20 de octubre, la directora ejecutiva de este organismo de Naciones Unidas, Michelle Bachelet, y el secretario general de acción exterior del gobierno vasco, Guillermo Echenique, firmaron un acuerdo donde se incluía un programa dotado de 450.000 euros.
El acuerdo es una especie de memorándum de entendimiento, cuya entrada en vigor se producirá en 2012. Sus objetivos son comunes a los expuestos respecto a la reunión de Panamá, haciendo hincapié en el establecimiento de medidas que impulsen la igualdad de género por parte de los gobiernos locales y regionales de América Latina y el Caribe.
La directora ejecutiva de ONU Mujeres y ex presidenta de Chile agradeció el gesto al gobierno vasco y reconoció la voluntad política de dicho gobierno autonómico por el fomento de la iguadad y la promoción social de mujeres y niñas.
Echenique, por su parte, concluyó que la apuesta por la igualdad no sólo es una cuestión de justicia, sino que también resulta positivo para la riqueza y el bienestar de una sociedad.
Así pues, ONU Mujeres, creada en enero del presente año 2011, se encuentra ya a pleno rendimiento en cuanto a proyectos y apoyos para la promoción de la igualdad de mujeres y niñas en todo el mundo.


10 de noviembre de 2011

La igualdad que viene

Rubalcaba y Rajoy coinciden en el diagnóstico: "Ellas concilian más" - Pero difieren en la receta - Frente a la discriminación positiva, el PP prefiere el mérito y la conciliación

Los siete años de Gobierno socialista dejan como herencia el andamiaje para avanzar en la asignatura aún pendiente de la igualdad entre hombres y mujeres: una batería de leyes, la tolerancia cero ante la violencia machista y, sobre todo, una corriente de opinión sensible ante las desigualdades sociales, políticas y salariales
Nunca se avanzó tanto en tan poco tiempo, coinciden los expertos. Las políticas de igualdad entre mujeres y hombres, con efímero ministerio propio por primera vez en la historia, han marcado los siete años de Gobierno -paritario- del presidente Rodríguez Zapatero. Aunque desvaídas en los últimos tiempos, dejan un andamiaje de leyes, ampliación de derechos y una agenda pública con valores como la tolerancia cero ante la violencia machista. El resultado es una corriente de cambios impensables hace una década y una opinión pública más sensible a una igualdad con asignaturas pendientes -la brecha salarial, entre otras-. La cuestión se coló de forma gráfica en el debate televisivo entre Alfredo Pérez Rubalcaba y Mariano Rajoy. Mientras el primero, que sacó el tema, hablaba de igualdad en sentido amplio, el segundo se centró en la conciliación. Dos maneras distintas de abordar la cuestión y un solo punto de acuerdo entre los candidatos a presidir el Gobierno: "Ellas concilian más que ellos".

Con las urnas a la vuelta de la esquina -y listas electorales paritarias por ley en las que los números uno tienen predominio masculino-, los dos grandes partidos buscan el voto femenino con mensajes distintos. El PSOE tira de su acervo de Gobierno. "Hemos avanzado mucho y hemos estado muy solos (...) en un proceso para corregir lo que lleva siglos funcionando: la prevalencia de los varones sobre las mujeres", vino a decir Pérez Rubalcaba. O como resume la feminista Ángeles Álvarez, miembro del comité electoral socialista: "Hemos pasado de la igualdad declarativa al impulso de la igualdad real". Los socialistas enarbolan la bandera del miedo: acusan al PP de querer recortar el Estado del bienestar, el primer aliado de las mujeres porque las descarga de las tareas de cuidado que protagonizan.
El Partido Popular, favorito en las encuestas, plantea un discurso distinto: la principal barrera para la igualdad real entre mujeres y hombres es la difícil conciliación entre trabajo y familia -definida como "la primera sociedad del bienestar" en el programa electoral-. Quiere enmendar algunas leyes -aborto, dependencia y violencia-. Tampoco les gusta la paridad obligatoria por ley -oponen el "mérito" a la discriminación positiva-. "Nosotras dedicamos mucho más tiempo al cuidado y al trabajo doméstico, y no debería ser así, porque eso dificulta la promoción personal y hace que no seamos libres para poder elegir a qué nos dedicamos", dice la portavoz de igualdad del PP, Sandra Moneo. De ahí la promesa de un "plan de conciliación" para flexibilizar horarios laborales y escolares y que cree una bolsa de horas para atender asuntos propios, entre otras medidas. A ellas suma un permiso de paternidad ampliado y con un periodo mínimo obligatorio -el Gobierno, que lo aumentó a 13 días, pospuso su extensión a cuatro semanas por la crisis. Un total de 275.637 hombres lo tomaron el año pasado-. "Si las mujeres no encuentran dificultades para acceder al mercado laboral, los hombres tendrán que asumir su responsabilidad en la esfera privada", dice Moneo.
Este giro de las políticas de igualdad hacia las de conciliación supone un cambio de fondo. "Las primeras se orientan solo a las mujeres con empleo, para lograr que haya más madres en el mercado laboral. Las segundas favorecen la promoción de las mujeres en todas las esferas públicas", explica Teresa Torns, profesora de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona. Sin embargo, ni unas ni otras tocan "una raíz honda" de la desigualdad: "la división sexual del trabajo, incluido el no remunerado". "La conciliación es necesaria para la igualdad, pero no al revés", matiza la socióloga Constanza Tobío, de la Universidad Carlos III.
Con la tarjeta de presentación de un Gobierno por primera vez paritario -"fue un símbolo muy importante que tuvo un efecto arrastre incluso en el PP", según Tobío- Zapatero apostó por políticas de igualdad visibles con la inestimable ayuda de la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega. Su primera ley fue contra la violencia machista. Se aprobó por unanimidad. La norma, de 2004, introdujo una medida novedosa, avalada por el Tribunal Constitucional: el agravamiento penal para los hombres, más castigados que las mujeres en las agresiones a la pareja.
La violencia machista, planteada como una cuestión de desigualdad, dejaba de ser un problema privado para convertirse en público. De la mano de esta ley España empezó a convertirse en adalid de los derechos de las mujeres fuera de sus fronteras y, pese a las resistencias, su empuje acabaría por impulsar la primera medida de ámbito europeo para amparar a las víctimas, la euroorden de protección. En la piel de toro, la norma tuvo otro efecto añadido: la intolerancia hacia las agresiones y, a la par, el auge del valor de la igualdad en sentido amplio, un derecho constitucional que debía ser efectivo.
Los populares proponen ahora "mejorar" la ley de violencia, "que debe estar por encima del rifirrafe político", según Moneo. Quieren "reforzar" la protección a las víctimas e incluir a los menores. El PSOE la reivindica como uno de sus grandes logros y apuesta por mejorar la prevención y la asistencia. El número de víctimas se mantiene en más de una por semana.
De la violencia, a la equiparación. La siguiente gran apuesta llegó en 2007: la Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres. Una norma con tres patas: más poder político y económico para las ciudadanas y mayor corresponsabilidad en las tareas de cuidado -permiso de paternidad de 13 días-. La paridad electoral -ningún sexo más del 40% de candidaturas en cada tramo de cinco nombres-, criticada por el PP, ha contribuido a aumentar la presencia de diputadas -37%- y senadoras -28,2%-. La de alcaldesas apenas despega -16,7%-. Cuatro mujeres -tres, del PP- presiden comunidades autónomas.
El PP siempre ha defendido el mérito frente a la discriminación positiva; las cuotas provocan ronchas. Pero su líder, Mariano Rajoy, ha estado muy atento a la aportación femenina, empezando por su propio equipo. El programa popular no prevé pasos atrás en la Ley de Igualdad. Ni siquiera en una medida muy contestada desde el mundo empresarial: la mayor presencia femenina en los consejos de administración y el establecimiento de planes de igualdad en las compañías de más de 250 empleados.
El número de mujeres consejeras en las grandes compañías se ha convertido en un termómetro de la paridad en la élite económica: las consejeras de las empresas del IBEX, el 6% en 2007, son ahora el 11,3%. Muy lejos aún del objetivo del 40% que recomendaba la norma para 2015. De ahí que el PSOE proponga ahora que esa presencia paritaria sea obligatoria en ocho años. La resistencia del poder económico a la presencia equilibrada de mujeres y hombres en el poder económico se da en toda Europa. Tanto que la Comisión ha amenazado con implantar cuotas obligatorias si no hay avances sustanciales pronto.
"A pesar de las resistencias, ha habido avances en las empresas. Ya es normal negociar planes de igualdad", asegura la secretaria de Mujer del sindicato Comisiones Obreras, Carmen Bravo. "Es importante que la igualdad no dependa de la voluntad, sino que haya obligaciones", plantea la secretaria de Igualdad de UGT, Almudena Fontecha. Este periódico intentó, sin éxito, conocer la opinión de la patronal CEOE. Las dos sindicalistas remarcan, entre los problemas pendientes, además del desempleo -que castiga más a las mujeres, el 22,1% frente al 21% de los varones-, la brecha salarial, que supera el 20%.
Las sindicalistas comparten un temor: los recortes al Estado del bienestar. Aquí entra en liza otra de las leyes Zapatero, la de Dependencia, que consagró, en 2007, el derecho de las personas que no se valen por sí mismas a recibir atención pública -servicios o ayuda económica-, lo que debía aliviar la carga de cuidados en las familias, sobre todo en manos femeninas. Una ley cuyas dificultades se han agudizado con la crisis y que el PP quiere retocar en aras de la libre elección en los servicios y de las prestaciones básicas iguales en toda España.
Con la arquitectura de leyes igualitarias lista, la segunda legislatura de Zapatero fue contradictoria. Arrancó con la creación del Ministerio de Igualdad y con la primera ministra de Defensa -"la imagen de Carme Chacón embarazada pasando revista a las tropas dio la vuelta al mundo", plantea Torns-. El departamento, con poco presupuesto, sacó adelante la ley del aborto: es un derecho en las primeras 14 semanas. El PP quiere modificarlo, pero no concreta cómo.
Dos años y muchas críticas de la derecha después -la ministra Bibiana Aído fue una diana habitual-, en 2010 Zapatero acabó con el Ministerio de Igualdad. El argumento fue el ahorro, y la titular se enteró por la prensa. "Suponía el 0,01% del gasto", lamenta Soledad Murillo, responsable de las políticas de igualdad en la primera legislatura. La rebaja -la igualdad pasó a formar parte del Ministerio de Sanidad- aún causa amargura en los sectores feministas, incluidos los de carné socialista. Pero no solo. "Fue un retroceso. Quitó las políticas de igualdad del primer foco de atención", afirma Santiago Fernández, portavoz de la Asociación de Hombres por la Igualdad. "Esas políticas no son caras y permiten un avance social que se refleja en todas las esferas", añade. La ola de la igualdad también moja a los hombres: ese es otro cambio. "El mensaje empieza a calar. Ellos tienen derecho a cuidar y ellas, a trabajar fuera de casa", asegura Tobío. Mientras, ellas concilian más que ellos.

La diferencia salarial entre hombres y mujeres supera el 20%

El PSOE propone paridad obligatoria en las grandes firmas en ocho años

La izquierda alerta de que ellas acusan más el recorte del Estado de bienestar

Este mensaje cala: "Ellos tienen derecho a cuidar y ellas a trabajar fuera"

11 de marzo de 2011

La Conquista del Voto

Discurso de Clara Campoamor

ante las Cortes el 1 de octubre de 1931, donde quedaría aprobado el voto femenino en España



Señores diputados: lejos yo de censurar ni de atacar las manifestaciones de mi colega, señorita Kent, comprendo, por el contrario, la tortura de su espíritu al haberse visto hoy en trance de negar la capacidad inicial de la mujer. Creo que por su pensamiento ha debido de pasar, en alguna forma, la amarga frase de Anatole France cuando nos habla de aquellos socialistas que, forzados por la necesidad, iban al Parlamento a legislar contra los suyos.

Respecto a la serie de afirmaciones que se han hecho esta tarde contra el voto de la mujer, he de decir, con toda la consideración necesaria, que no están apoyadas en la realidad. Tomemos al azar algunas de ellas. ¿Que cuándo las mujeres se han levantado para protestar de la guerra de Marruecos? Primero: ¿y por qué no los hombres? Segundo: ¿quién protestó y se levantó en Zaragoza cuando la guerra de Cuba más que las mujeres? ¿Quién nutrió la manifestación pro responsabilidades del Ateneo, con motivo del desastre de Annual, más que las mujeres, que iban en mayor número que los hombres?

¡Las mujeres! ¿Cómo puede decirse que cuando las mujeres den señales de vida por la República se les concederá como premio el derecho a votar? ¿Es que no han luchado las mujeres por la República? ¿Es que al hablar con elogio de las mujeres obreras y de las mujeres universitarias no está cantando su capacidad? Además, al hablar de las mujeres obreras y universitarias, ¿se va a ignorar a todas las que no pertenecen a una clase ni a la otra? ¿No sufren éstas las consecuencias de la legislación? ¿No pagan los impuestos para sostener al Estado en la misma forma que las otras y que los varones? ¿No refluye sobre ellas toda la consecuencia de la legislación que se elabora aquí para los dos sexos, pero solamente dirigida y matizada por uno? ¿Cómo puede decirse que la mujer no ha luchado y que necesita una época, largos años de República, para demostrar su capacidad? Y ¿por qué no los hombres? ¿Por qué el hombre, al advenimiento de la República, ha de tener sus derechos y han de ponerse en un lazareto los de la mujer?

Pero, además, señores diputados, los que votasteis por la República, y a quienes os votaron los republicanos, meditad un momento y decid si habéis votado solos, si os votaron sólo los hombres. ¿Ha estado ausente del voto la mujer? Pues entonces, si afirmáis que la mujer no influye para nada en la vida política del hombre, estáis –fijaos bien– afirmando su personalidad, afirmando la resistencia a acatarlos. ¿Y es en nombre de esa personalidad, que con vuestra repulsa reconocéis y declaráis, por lo que cerráis las puertas a la mujer en materia electoral? ¿Es que tenéis derecho a hacer eso? No; tenéis el derecho que os ha dado la ley, la ley que hicisteis vosotros, pero no tenéis el derecho natural fundamental, que se basa en el respeto a todo ser humano, y lo que hacéis es detentar un poder; dejad que la mujer se manifieste y veréis como ese poder no podéis seguir detentándolo.

No se trata aquí esta cuestión desde el punto de vista del principio, que harto claro está, y en vuestras conciencias repercute, que es un problema de ética, de pura ética reconocer a la mujer, ser humano, todos sus derechos, porque ya desde Fitche, en 1796, se ha aceptado, en principio también, el postulado de que sólo aquel que no considere a la mujer un ser humano es capaz de afirmar que todos los derechos del hombre y del ciudadano no deben ser los mismos para la mujer que para el hombre. Y en el Parlamento francés, en 1848, Victor Considerant se levantó para decir que una Constitución que concede el voto al mendigo, al doméstico y al analfabeto –que en España existe– no puede negárselo a la mujer. No es desde el punto de vista del principio, es desde el temor que aquí se ha expuesto, fuera del ámbito del principio –cosa dolorosa para un abogado–, como se puede venir a discutir el derecho de la mujer a que sea reconocido en la Constitución el de sufragio. Y desde el punto de vista práctico, utilitario, ¿de qué acusáis a la mujer? ¿Es de ignorancia? Pues yo no puedo, por enojosas que sean las estadísticas, dejar de referirme a un estudio del señor Luzuriaga acerca del analfabetismo en España.

Hace él un estudio cíclico desde 1868 hasta el año 1910, nada más, porque las estadísticas van muy lentamente y no hay en España otras. ¿Y sabéis lo que dice esa estadística? Pues dice que, tomando los números globales en el ciclo de 1860 a 1910, se observa que mientras el número total de analfabetos varones, lejos de disminuir, ha aumentado en 73.082, el de la mujer analfabeta ha disminuido en 48.098; y refiriéndose a la proporcionalidad del analfabetismo en la población global, la disminución en los varones es sólo de 12,7 por cien, en tanto que en las hembras es del 20,2 por cien. Esto quiere decir simplemente que la disminución del analfabetismo es más rápida en las mujeres que en los hombres y que de continuar ese proceso de disminución en los dos sexos, no sólo llegarán a alcanzar las mujeres el grado de cultura elemental de los hombres, sino que lo sobrepasarán. Eso en 1910. Y desde 1910 ha seguido la curva ascendente, y la mujer, hoy día, es menos analfabeta que el varón. No es, pues, desde el punto de vista de la ignorancia desde el que se puede negar a la mujer la entrada en la obtención de este derecho.

Otra cosa, además, al varón que ha de votar. No olvidéis que no sois hijos de varón tan sólo, sino que se reúne en vosotros el producto de los dos sexos. En ausencia mía y leyendo el diario de sesiones, pude ver en él que un doctor hablaba aquí de que no había ecuación posible y, con espíritu heredado de Moebius y Aristóteles, declaraba la incapacidad de la mujer.

A eso, un solo argumento: aunque no queráis y si por acaso admitís la incapacidad femenina, votáis con la mitad de vuestro ser incapaz. Yo y todas las mujeres a quienes represento queremos votar con nuestra mitad masculina, porque no hay degeneración de sexos, porque todos somos hijos de hombre y mujer y recibimos por igual las dos partes de nuestro ser, argumento que han desarrollado los biólogos. Somos producto de dos seres; no hay incapacidad posible de vosotros a mí, ni de mí a vosotros.

Desconocer esto es negar la realidad evidente. Negadlo si queréis; sois libres de ello, pero sólo en virtud de un derecho que habéis (perdonadme la palabra, que digo sólo por su claridad y no con espíritu agresivo) detentado, porque os disteis a vosotros mismos las leyes; pero no porque tengáis un derecho natural para poner al margen a la mujer.

Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen de ese derecho, a la mujer que espera y confía en vosotros; a la mujer que, como ocurrió con otras fuerzas nuevas en la revolución francesa, será indiscutiblemente una nueva fuerza que se incorpora al derecho y no hay sino que empujarla a que siga su camino.

No dejéis a la mujer que, si es regresiva, piense que su esperanza estuvo en la dictadura; no dejéis a la mujer que piense, si es avanzada, que su esperanza de igualdad está en el comunismo. No cometáis, señores diputados, ese error político de gravísimas consecuencias. Salváis a la República, ayudáis a la República atrayéndoos y sumándoos esa fuerza que espera ansiosa el momento de su redención.

Cada uno habla en virtud de una experiencia y yo os hablo en nombre de la mía propia. Yo soy diputado por la provincia de Madrid; la he recorrido, no sólo en cumplimiento de mi deber, sino por cariño, y muchas veces, siempre, he visto que a los actos públicos acudía una concurrencia femenina muy superior a la masculina, y he visto en los ojos de esas mujeres la esperanza de redención, he visto el deseo de ayudar a la República, he visto la pasión y la emoción que ponen en sus ideales. La mujer española espera hoy de la República la redención suya y la redención del hijo. No cometáis un error histórico que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar; que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar al dejar al margen de la República a la mujer, que representa una fuerza nueva, una fuerza joven; que ha sido simpatía y apoyo para los hombres que estaban en las cárceles; que ha sufrido en muchos casos como vosotros mismos, y que está anhelante, aplicándose a sí misma la frase de Humboldt de que la única manera de madurarse para el ejercicio de la libertad y de hacerla accesible a todos es caminar dentro de ella.

Señores diputados, he pronunciado mis últimas palabras en este debate. Perdonadme si os molesté, considero que es mi convicción la que habla; que ante un ideal lo defendería hasta la muerte; que pondría, como dije ayer, la cabeza y el corazón en el platillo de la balanza, de igual modo Breno colocó su espada, para que se inclinara en favor del voto de la mujer, y que además sigo pensando, y no por vanidad, sino por íntima convicción, que nadie como yo sirve en estos momentos a la República española.

Delegada de la igualdad y la mujer
SIEMENS, S.A. Oficina Regional Barcelona
Lluis Muntadas, 5
Cornella de Llobregat (Barcelona)


Normas de uso.
Esta es la opinión de los internautas, no de este blog.
No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera del tema.

De conformidad con la Ley Orgánica de Protección de Datos de carácter personal, te recordamos que, si en
algún momento deseas cambiar tu correo electrónico o dejar de recibir información de este sindicato, no tienes más que enviarnos un correo a esta dirección mujeres.siemens@gmail.com con tu nombre y apellidos manifestando tu deseo de no recibir más información.
Si conoces a alguna persona que desee ser incluida en nuestra lista de distribución, debe mandarnos un e-mail con sus datos personales.