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22 de noviembre de 2012

Trabajar desde casa es trabajar más


La productividad y el ahorro impulsan el empleo a distancia
El estancamiento profesional y la soledad, los mayores riesgos

El potencial del teletrabajo sigue desaprovechado, según los sindicatos

Un 60% de grandes empresas y solo un 10% de pymes tienen empleo a distancia

Regular en exceso mataría la esencia de esta práctica”, opina un experto

“No trabajas menos aunque el jefe no te esté mirando”, dice una empleada

Para reducir costes de oficina y energía, para ayudar a los trabajadores a conciliar; también para mejorar la productividad y retener talentos. Cada vez son más las empresas que apuestan por el teletrabajo. La fórmula de enviar o permitir al empleado a hacer sus labores (o parte de ellas) desde fuera de la oficina gana terreno en España impulsada por Internet y las tecnologías de la comunicación. El 21,8% de las empresas ya tiene programas de trabajo a distancia, según datos del INE. Desde grandes compañías como Indra, Kellogg’s o BBVA a pequeñas empresas que acaban de arrancar. Este sistema, además de reportar beneficios económicos —ahorro de costes y subvenciones—, puede aumentar la productividad. Y es que trabajar a distancia para muchos supone, según los expertos, trabajar más. Aunque tiene sus ventajas, no todo el mundo está preparado para ejercer desde su casa sin caer en la obsesión o el aislamiento. Además, la normativa que debería amparar a estos trabajadores todavía tiene algunas lagunas.

Teletrabajar no es trabajar desde casa. Es trabajar a distancia. En el jardín, en el salón o en un tren. Es una de las cosas que aclara la reforma laboral, que ha regulado, por primera vez, el teletrabajo. Aunque ha habido avances, siguen sin estar del todo claras las reglas de juego. Pero al menos, la nueva norma, establece que debe existir un contrato escrito sobre este régimen, que los empleados que trabajen a distancia tienen derecho a cobrar lo mismo que sus compañeros presenciales o que su empresa les debe garantizar medios, formación y posibilidad de ascender.


“Los empleados que desarrollaban su labor sin estar entre las cuatro paredes de la empresa estaban regulados por unas escuetas reglas de hace décadas que se crearon pensando en las mujeres que tejían o cosían pantalones en su hogar. Hablaba de trabajo en casa. Ahora por fin es trabajo a distancia”, apunta Josep Ginesta, director de la Oficina de Trabajo de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), destinada a ofrecer orientación laboral a empresas y estudiantes. Este experto apunta que todavía queda pendiente un desarrollo más profundo de la reglamentación, pero agradece que al menos se hayan sentado algunas bases que puedan ayudar a eliminar alguno de los estigmas que acompañan al teletrabajo. Según la reforma laboral, el empresario deberá “establecer los medios necesarios” y “la formación profesional continua, a fin de favorecer su promoción profesional”. Según Ginesta, este es precisamente uno de los principales problemas del trabajo a distancia: el estancamiento profesional. Asegura que hay cifras que indican que el 20% de los teletrabajadores no vuelven nunca a ser promocionados. “Y la mayoría de teletrabajadores son mujeres. Lo que significa que si se extendiera la práctica sin paliar esto, el teletrabajo podría ser una condena, no un beneficio”, advierte. Otros riesgos quedan, sin embargo, todavía en el aire. Por ejemplo, los relacionados con las enfermedades laborales. Si una persona que está en casa trabajando tiene un accidente doméstico, ¿la baja será laboral o no? “Las mutuas, por sistema, no aceptan las dolencias que se producen en el hogar, y el trabajador tiene que reclamarlo”, dice Ginesta. Para los sindicatos, el potencial del teletrabajo sigue desaprovechado.

La presencia en las compañías de empleados a distancia va en aumento, aunque las estadísticas que lo miden son recientes, por lo que la comparación no puede hacerse con mucha perspectiva. Según el INE, actualmente el 21,8% de las compañías tienen personal que realiza al menos media jornada a la semana fuera de la sede de la empresa a través de herramientas telemáticas. Un año antes era el 21,6%. En 2009 era el 16%. Esta práctica es mayor en las grandes compañías (de más de 250 empleados), donde llega casi al 60%, mientras que en las de menos de 10 empleados solo alcanza al 18%.

Los defensores del teletrabajo, aunque reconocen que existen algunos riesgos, aseguran que tiene innumerables ventajas. En especial, económicas. Un estudio de la Red de Investigación para el Teletrabajo de Canadá y el Centro para el Desarrollo Económico de Calgary —donde se intenta impulsar esta fórmula— señala que dos días de teletrabajo a la semana pueden suponer un ahorro para las empresas, los empleados y el Estado de unos 35.000 millones de euros al año en ese país. “La disminución del movimiento de personal y el aumento de la productividad ayudan a las empresas a economizar. Además, el teletrabajo reduce el desgaste de los empleados y el absentismo”, explica Robyn Bews, responsable del estudio, que incide en que la medida evita gastos también a los asalariados, como el de desplazamiento, lo que ayuda a reducir los gases de efecto invernadero.



En España algunas grandes empresas han ido introduciendo la fórmula en los últimos años. Es el caso de Indra, por ejemplo, que tiene un programa de trabajo a distancia, destinado sobre todo a los empleos de perfil más técnico. Además, según explica una portavoz, siete de cada diez trabajadores que optan por este sistema de trabajo tienen “responsabilidades familiares”. Elena Torres lleva más de tres años teletrabajando para esta compañía. Es técnico de recursos humanos. Se dedica a gestionar incidencias que transmiten sus compañeros. “Mi vida ha mejorado mucho. Me organizo el tiempo a mi manera, y creo que soy mucho más productiva”, resume. En casa tiene un despacho desde donde se concentra gracias a las herramientas informáticas que la empresa le instaló. Dice que lo mejor ha sido ahorrarse los desplazamientos cuatro de los cinco días de la semana. “Vivo a 30 kilómetros de Madrid, donde está la oficina. A veces me suponía hasta una hora en coche, por los atascos”, recuerda. “Me acogí al teletrabajo porque tengo una hija pequeña, y me resultaba más fácil organizarme. Lo hablé con mis jefes y probamos. A veces es complicado separar los momentos de trabajo y familia, pero en general, es la mejor forma de no renunciar a mi vida laboral”, valora. Un día a la semana sigue yendo a la oficina. “Es importante seguir conectado. Dedico el día a reunirme con el resto del equipo”, dice.

Pero no solo las grandes compañías han decidido apostar por el teletrabajo. Para una empresa que comience su andadura puede ser la panacea a la falta de presupuesto o incluso el ADN de sus sistemas de trabajo. Los 25 trabajadores de ASP Gems se reúnen una vez al mes en la sede de la compañía —un chalé en Aravaca, a las afueras de Madrid—, para hacer una barbacoa. Se pone música, se hacen unas chuletas —o últimamente unas paellas— y se cuentan unos cuantos chistes. Es el único momento del mes en el que todos los empleados de esta compañía de desarrollo de software comparten el mismo espacio físico. Casi todos ellos trabajan —al menos dos días a la semana— desde su casa, y acuden a la oficina a esta cita mensual para ver a sus compañeros, a los clientes que se quieran apuntar, y a escuchar la charla que organiza la empresa sobre todo tipo de temas: teoría del caos, biotecnología, innovación. “Ese día es menos productivo, pero merece la pena, así se incentiva que la gente venga para conocerse y se trabaja mucho mejor”, explica Agustín Cuenca, consejero delegado. Cuando un empleado se incorpora a la empresa se le pide que acuda a la oficina tres días a la semana “para construir las relaciones personales”, dice Cuenca.

Pilar García, diseñadora gráfica de 34 años, va a la sede de Aravaca dos días a la semana. El resto del tiempo trabaja desde su casa, en Morata de Tajuña, a unos 50 kilómetros de Aravaca. Allí se ha construido su pequeño espacio laboral, un despacho que comparte con su novio —autónomo y que también trabaja desde casa— y, de cuando en cuando, con su gato y su perra. Es ella misma quien se marca el horario de trabajo. “De 10 de la mañana a seis de la tarde estoy siempre conectada con la oficina a través de Internet. Es un buen sistema que te permite tener más tiempo para cultivarte y progresar en tu vida”.

Una cultura empresarial aún muy ligada al trabajo por horas y no por objetivos hace que esta fórmula haya avanzado a pequeños pasos en España. “Pero mientras las tareas estén hechas bien en fondo y en forma, a la empresa le da igual si tardas menos tiempo en hacerlas o desde donde las hagas”, dice el consejero delegado de ASP Gems. Ni Cuenca ni García hablan de ahorro económico, sino de una mejor gestión del tiempo y de desarrollo de la creatividad. Sin embargo, el consejero delegado reconoce que la reducción de costes puede existir, por ejemplo, en gastos de oficina.



De lunes a viernes, Katy Hoffmann sigue exactamente la misma rutina diaria: se levanta, se ducha, se viste con ropa cómoda, se toma un café y anda un par de pasos hasta el salón de su casa de Madrid, su lugar de trabajo. Allí, se sienta siempre en el mismo lado del mismo sofá y enciende su ordenador portátil, su oficina virtual. Hoffmann, venezolana de 33 años, es la responsable de desarrollo de negocio en España de E.life, una empresa brasileña de monitorización de redes sociales en la que el 70% de sus 200 empleados teletrabajan. En Brasil, en México, en España, en Chile, en Alemania. El sistema siempre es el mismo, los empleados tienen una referencia de ocho horas diarias de dedicación, pero trabajan por objetivos. Y se reunen por grupos trimestralmente para analizar los proyectos. “Tenemos una pequeña oficina en un centro de negocios de Madrid, pero apenas la pisamos”, explica Tomás Martínez, responsable para España de la compañía.

Hoffman está satisfecha con el sistema de teletrabajo. Cuando no tiene reuniones con los clientes, cuenta, se conecta a Internet para estar comunicada constantemente con sus compañeros. Y puede hacerlo desde casa o, entre cita y cita, desde un café o un parque... “Skype, correo electrónico, chat... Hoy en día las posibilidades son infinitas. No nos vemos físicamente pero compartimos el mismo espacio virtual. No me siento sola”, cuenta. Esta es su segunda experiencia de teletrabajo y solo le ve ventajas. “Me ahorro el metro, comer fuera... Aunque tiene que ver mucho con las cualidades de cada persona. Es necesaria autodisciplina y organización, pero desde casa se trabaja mucho más. Eso de que se pierde el tiempo es un mito. En una oficina la gente se dispersa pero no se nota. No por estar físicamente a la vista del jefe se hace más”, afirma.

“No hay razones objetivas para que España siga por detrás de otros países en cuanto a trabajo a distancia”, señala Roberto Martínez, director general de la Fundación Masfamilia, que impulsó el Libro Blanco del Teletrabajo. Según este amplio estudio, al 57% de los trabajadores españoles les gustaría que su empresa les ofreciera la posibilidad de trabajar a distancia. En materia de tecnología, dice el informe, las empresas y los hogares están preparados. “Es cierto que todavía faltan algunas cosas por resolver, como el tema de los riesgos laborales en el hogar. Pero tampoco se puede regular en exceso, porque se mataría el espíritu de lo que es el teletrabajo, basado en la flexibilidad”, concreta Martínez. Según Encarni Bonilla, de Comfia —la federación de servicios financieros y administrativos del sindicato CC OO—, debería haberse aprovechado la reforma laboral para vincular teletrabajo y los expedientes de regulación de empleo (ERE). “Debería incluirse como medida de flexibilidad para evitar despidos. Pero no es así”, lamenta.

En Google, al teletrabajo se le llama “trabajo en remoto”. Los empleados de esta compañía pueden trabajar en las oficinas o en casa. No hace falta pedir permiso a nadie, tampoco un estatus especial. “El trabajo en remoto es una vía innata de desarrollarte en Google”, asegura Marisa Toro, directora de Asuntos Públicos para España del gigante de Internet. “Y no solo se trabaja en casa, sino también en las oficinas de la compañía en cualquier parte del mundo”, explica. Su jefe, cuenta por ejemplo, está en Londres. Además, explica Toro, las videoconferencias y otras herramientas tecnológicas, que están en el ADN de está empresa, ayudan al sistema.

“Parece que esta libertad operativa podría generar cierto anarquismo, pero es todo lo contrario, la gente comunica muy abiertamente lo que hace y donde va a estar”, afirma Toro. La organización, basada en objetivos —en su caso trimestrales—, como el de muchas otras empresas, también ayuda. Además, hay evaluaciones y autoevaluaciones.

Pero no todo son historias de éxito en el teletrabajo, aunque tampoco es fácil que alguien que ha fracasado en su labor a distancia quiera compartirlo. Pero fracasos, haberlos, haylos. El experto de la UOC cita muchos nuevos retos asociados a esta práctica. “En una oficina te puedes electrocut ar o puedes tener malas posturas. Cuando trabajas de manera autónoma además hay que controlar otros riesgos psicosociales, como el tecnoestrés, la tecnodependencia, el aislamiento social...”, enumera.

Bajando a las anécdotas, Ginesta cuenta varios casos. Por ejemplo, el de un empleado que engordó 12 kilos. “Cuando estás en casa corres el riesgo de que la ansiedad y el estrés se solucione con excursiones a la nevera”, advierte. También recuerda el caso de otra chica que le comentó que estaba muy contenta “porque llevaba una semana trabajando, sin salir de casa y en pijama”. “Eso no es bueno. Uno no puede aislarse del mundo”, le explicó. Otro trabajador le pidió volver a la oficina. “Desde que estaba en casa tenía muchas discusiones con su pareja”, recuerda. Para evitar riesgos Ginesta recomienda preparar a los que serán teletrabajadores y darles armas para enfrentarse a los riesgos. “También hay que formar a los jefes que coordinan equipos con gente conectada desde fuera. No es igual liderar online que en persona”, apunta.

6 de septiembre de 2012

El teletrabajo, más productivo que el trabajo en la oficina


Una investigación de la Universidad de Stanford revela que el trabajo desde casa rinde más y genera mayor satisfacción en los empleados


El sentido común suele afirmar que quien se dirige cada día a la oficina estará más comprometido con sus tareas que aquella persona que realiza sus actividades desde casa a través de Internet. Muchos suponen que la comunicación virtual es endeble, o que un trabajador no puede disciplinarse si no está en contacto directo con su jefe, pero eso está lejos de la realidad. Contrariamente a lo que suele creerse, un estudio (pdf) de la Universidad de Stanford reveló que los teletrabajadores son un 13% más productivos que sus compañeros que trabajan en oficinas.

La investigación fue realizada entre empleados de una multinacional china y publicada en julio de 2012. Sus resultados indican, además, que quienes trabajan desde sus casas presentan un 50% menos de desgaste laboral y un aumento de su satisfacción laboral. Los empleados admiten distraerse con actividades de entretenimiento o tareas domésticas, pero esto no disminuye su productividad. Al contrario, se cree que una de las causas del aumento del rendimiento es que los trabajadores se ven librados del stress al poder permitirse momentos de distensión, y de esa manera pueden continuar trabajando con mayor eficacia.



Una reciente nota del Harvard Business Review se pronuncia en el mismo sentido. Su autor, el consultor de negocios Scott Edinger, afirma que los teletrabajadores optimizan el uso del tiempo y aprovechan al máximo sus oportunidades de comunicarse con sus compañeros. Los mensajes son concretos y el intercambio está centrado en los objetivos de cada tarea, por lo que pueden estar incluso mejor comunicados que los compañeros que trabajan en un mismo recinto.

Eso no es todo. En una encuesta de la agencia de noticias Reuters orientada a los negocios, el 65% de los entrevistados respondió que cree que los teletrabajadores son más productivos ya que al tener horarios flexibles manejan mejor su tiempo. La compañía Cisco obtuvo datos semejantes en una investigación en la que consultó a 2.000 de sus trabajadores. El 69% de los encuestados afirmó que era más productivo cuando trabajaba de forma remota, y el 67% aseguró que la calidad general de su trabajo mejoró cuando trabajaba a distancia.

Tampoco es cierto que quienes trabajan en oficina no tengan distracciones. Siempre pueden navegar por la web, estar atentos al teléfono móvil, ir a buscar un café y distraerse con los compañeros de oficina. En cuanto a la relación con los colegas, es probable que en una oficina sea motivo de distracción, mientras que la comunicación a distancia está más centrada en asuntos laborales y ocupa menos tiempo.

Por último, hay que agregar que hoy por hoy existen herramientas tecnológicas para gestionar un grupo de trabajo virtual con máxima eficiencia. Plataformas web como TransparentBusiness.com permiten conocer el estado de las tareas de todos los empleados de forma instantánea, con la posibilidad de administrar el estado de los proyectos, el flujo de tareas, y brindar feedback en tiempo real. De este modo, es posible supervisar el trabajo de una persona que trabaja desde su casa con la misma eficiencia -o aún más- que si estuviera en las oficinas de la empresa.

Sin dudas, hay muchos más factores a favor que impedimentos a la hora implementar el teletrabajo en cualquier tipo de empresa o negocio. La tecnología pone las cosas cada vez más fáciles, y los resultados obtenidos por las empresas que lo han intentado son sumamente positivos. Así, tanto los empleadores como los empleados pueden beneficiarse de las mejores condiciones de trabajo y el aumento de la productividad.



Sobre la autora

Silvina Moschini es CEO y Fundadora de Intuic | The Social Media Agency y Presidente de TransparentBusiness.com. Experta en Social Media Marketing y Visibilidad Online, frecuentemente es invitada a dar su opinión en medios de prestigio como la CNN. Antes de convertirse en empresaria lideró en los Estados Unidos el área de comunicaciones internacionales para empresas como Visa Internacional, Compaq Computer Corporation y Patagon.com.

Leer más: http://www.lavanguardia.com/tecnologia/20120903/54345955117/el-teletrabajo-mas-productivo-que-el-trabajo-en-la-oficina.html#ixzz25lADhopO
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http://web.workmeter.com/es/index.html

23 de agosto de 2012

El teletrabajo es lo mío

Una opción que sólo ha elegido el 8% de los trabajadores en España.


Es una opción poco extendida en nuestro país, pero empieza a calar entre los que necesitan un horario más flexible. Sólo el 8% de los trabajadores españoles se acoge a él, pero esta posibilidad está muy extendida en Estados Unidos (15%) o el norte de Europa (por ejemplo, en Finlandia, un 17%). Lo mejor de trabajar desde casa es que permite conciliar la vida laboral con la familiar, nos hace más productivos y le ahorramos costes a la empresa. a pesar de todo esto, para el 78% de los directivos aún no es una opción personal, aunque sí hay muchos que apuestan porque sus empleados se acojan a esta fórmula.

Pero teletrabajar no es tan fácil como parece. Los expertos aconsejan marcarse un horario, acondicionar una habitación de su casa como despacho y organizar el día a día como en la oficina. Es esencial que adquiera unas rutinas.Si ha decidido que le ha llegado la hora de teletrabajar, explique a su jefe las razones de peso que le han hecho tomar esa decisión. Normalmente tienen que ver con la imposibilidad de conciliar, los largos desplazamientos que tiene que asumir desde su casa al trabajo y la formación. Puede que algunas de éstas sean las suyas:

- Los españoles gastamos 40 horas al mes en desplazamientos. Éste es un buen motivo para apuntarse a esta forma de trabajar. Puede que usted sea de los que vive a 40 kilómetros de su trabajo. Si es así plantee a la empresa la posibilidad de trabajar desde casa. Usted será más productivo porque evitará la angustia que provocan los atascos diarios y sus jefes notarán la diferencia.

- La OCDE denunció el año pasado a España porque en nuestro país aún resulta muy difícil conciliar, sobre todo si es usted mujer. La tasa de ocupación de las mujeres españolas es del 53%, frente al 59% de media de la OCDE. Si éste es su caso, puede que su empresa tenga políticas de conciliación y que el teletrabajo esté entre ellas.

- La formación es otro buen argumento si quiere teletrabajar. Su empresa valorará su esfuerzo y usted será mejor profesional cuando decida incorporarse de nuevo a su oficina, si es que el teletrabajo no le engancha de por vida.


16 de agosto de 2011

Ha llegado el momento,

Si es de los que trabaja en una gran ciudad le proponemos el siguiente cálculo: sume el tiempo que le supone trasladarse cada día desde su domicilio a su lugar de trabajo. Ahora añada la vuelta a casa y multiplíquelo por cinco.

Si el resultado se acerca a diez, cada semana destina el equivalente a una jornada laboral en desplazamientos, 40 horas al mes y... ¡Casi 500 anuales! Estos números parecen un argumento de peso para trabajar desde casa. Sin embargo, aún son pocos los españoles que optan por ello, apenas un 10%, mientras que en Estados Unidos o el Norte de Europa la cuarta parte de los profesionales disfrutan de un trabajo a distancia. Teletrabajar es una opción muy atractiva. Pero si quiere sacarle el mejor partido aplique estas recomendaciones y asegúrese de que puede cumplirlas. De lo contrario su aventura habrá fracasado.


1.Márquese un horario y procure cumplirlo. Levántese a la misma hora y... no caiga en la tentación de utilizar el pijama como indumentaria de trabajo. Además de ser antihigiénico genera una rutina que puede aborrecer. Una buena costumbre es dar un pequeño paseo cerca de su casa antes de ponerse a trabajar. Este breve cambio de escenario le permitirá iniciar la jornada con otro ánimo. También puede hacer algo de deporte...

2.A partir de entonces comienza su jornada. No hay excusas. Aunque esté en casa, eso no significa aprovechar el tiempo para atender los asuntos domésticos. Nada de poner lavadoras, recoger la cocina o limpiar, es la hora del trabajo.

3.Procure crear su espacio laboral. Puede habilitar como oficina una habitación o una zona concreta en su casa; un lugar en el que pueda dejar su material de trabajo y le evite tener que recoger sus trastos al final de la jornada.

4.Aunque es muy tentador, procure no llevarse la comida o la cena a su mesa de trabajo. No establecer un límite entre el trabajo y su vida cotidiana puede provocarle el caos interior. Uno de los grandes riesgos de teletrabajar es que puede llevar a la conexión continua algo que, a la larga, genera problemas profesionales y, sobre todo, personales.

5.Seis de cada diez ejecutivos reconocen que el teletrabajo ralentiza su carrera. Por eso, es conveniente darse una vuelta por la oficina de vez en cuando o, en el caso de que trabaje para varios clientes desde casa, cierre encuentros personales. Los teletrabajadores son personas de carne y hueso y la agilidad de las nuevas tecnologías lleva a una excesiva virtualización de las relaciones.

6.Haga un uso higiénico de las redes sociales conectándose un tiempo determinado de su jornada, o deténgase cada dos horas para lanzar algún mensaje interesante. También conviene dosificar la navegación por Internet o los chats. Estos elementos distorsionantes pueden contaminar su horario laboral hasta acabar con él.

7.Organización, organización y organización. Si no es capaz de gestionar su tiempo, el teletrabajo será una condena que acabará con su carrera profesional.


http://web.workmeter.com/es/index.html

5 de julio de 2011

El teletrabajo funciona, pero no en pijama

El trabajo a distancia, ensayado en la Administración, es posible - Su éxito requiere empleados motivados que sepan organizar su tiempo, objetivos nítidos y jefes capaces de coordinar y evaluar


Regla número uno a la hora de teletrabajar: quitarse el pijama. "Las rutinas como vestirse o desplazarse a la oficina ayudan a organizar el tiempo", explica Mikel Gorriti, responsable de Recursos Humanos de la Dirección de la Función Pública en el Gobierno vasco. Allí acaba de finalizar una experiencia piloto de seis meses que ahora convertirá el teletrabajo, mediante un decreto, en una modalidad más de empleo. Y los funcionarios vascos, visto lo visto, sí que se quitaron el pijama. Porque el 70% mejoró su productividad, la calidad se incrementó en más de un 42% de los casos y el 84% de los teletrabajadores consideró que su capacidad de organizar tiempo y trabajo es ahora mayor, gracias a la experiencia. Una cifra más sorprendente: casi el 85% reconocía que en alguna ocasión se forzó a trabajar más que en circunstancias normales.


El teletrabajo funciona, pero no de cualquier manera. No todas las compañías ni todos los empleados son susceptibles de apuntarse al trabajo a distancia. O de aplicarlo correctamente y sacarle todo el partido posible. El empleado necesita, como expresa el ejemplo del pijama, "disciplina y autoorganización, sabiendo crear -incluso en su propia casa- espacios de trabajo y espacios de vida familiar o social", recomienda José María Peiró, director del Instituto de Psicología de Recursos Humanos, Desarrollo Organizacional y Calidad de Vida laboral de la Universidad de Valencia. Si lo consiguen, los resultados son brillantes.
"Los chavales han aprobado todo". Una de las participantes en la reciente iniciativa del Gobierno Vasco hacía así balance de la experiencia, que le permitió trabajar en casa tres días por semana durante seis meses. En lugar de la hora de camino a la oficina, tiempo para desayunar en familia. En vez de otra hora de vuelta, tiempo para acompañar a los niños al colegio. Asegura que en casa se concentraba mejor, sin ruido ni gente pululando alrededor. Además, cree firmemente que el proyecto piloto contribuyó a que uno de sus hijos, con algunas dificultades de aprendizaje, haya mejorado en la escuela al mejorar la calidad y cantidad de tiempo con su madre. Y parece que los otros 28 funcionarios participantes en esta experiencia piloto están igual de contentos. Los resultados de las encuestas son positivos: el 77% asegura que en este periodo mejoró su estado de ánimo, e incluso, en un 58% de los participantes, su salud. Su participación hasta les supo a poco: el 84% de estos conejillos de indias se mostró dispuesto a seguir desempeñando su labor con las mismas condiciones.
¿Qué debe hacer una organización que quiera seguir el ejemplo vasco? Idoia Mendia, consejera de Justicia y Administración Pública, destaca un esfuerzo especial: ordenar la forma de trabajar, estereotiparla, procesarla para unificar pautas y objetivos... Un empeño que tiene recompensa: "Nos ha venido bien para repensar cómo trabajamos", valora. Coincide Gorriti. El trabajo a distancia, apunta, se mueve por objetivos que hay que tener muy claros. Y establecer esas metas supone un esfuerzo, pero también sirve para aclarar las ideas a la organización, que normalmente trabaja con estándares mucho más informales a la hora de fijar metas. "Los jefes de servicio deben asegurar calidad, cantidad y fechas. Algo que en la oficina no se hace, al menos de manera oficial". Con el trabajo a distancia, los superiores deben reunirse con sus subordinados, elegir las tareas que estos van a realizar y, después, consensuar en qué consiste exactamente eso de "hacerlo bien".
La evaluación de las tareas realizadas, que antes se hacía de forma casual, quizá con una simple ojeada al trabajo o una charla informal, tiene ahora lugar en una reunión (o a través de una videoconferencia). Así que hay que ir con los deberes hechos. "Al tener que imponer objetivos, se establece una nueva forma de trabajar. En algunos procedimientos los plazos muchas veces se rebasan. Sin embargo, al teletrabajar se cumplen de manera mucho más estricta", corrobora Idoia Mendia.
Además de que mejoran los tiempos, parece que se produce más. "La productividad y el rendimiento de los trabajadores es un fenómeno multicausado, no se puede decir que depende únicamente del teletrabajo", matiza Peiró. Pero un factor clave es que el empleado pueda escoger la opción a distancia voluntariamente: "En la medida que el teletrabajo sea preferido, proporcione autonomía al trabajador, y se adecue a las características del trabajo, va a contribuir positivamente a la productividad. En la medida en que, por el contrario, se imponga, no se pueda evaluar adecuadamente la contribución de la persona, o se aplique a tareas y trabajos que requieren una interacción compleja entre varias personas podría afectar negativamente". Funciona aún mejor si hay feedback: "Si además el trabajador recibe información de los logros y sus niveles de rendimiento, puede incluso incrementarse" el rendimiento, asegura.
¿Qué más le hace falta a una empresa para lanzarse al teletrabajo? La tecnología es esencial, apunta Peiró. Si no es eficiente (hay interrupciones, caídas de señal, etcétera) se puede producir lo que él define como "tecnoestrés", agravado además por el hecho de trabajar lejos físicamente de compañeros y superiores. ¿La mejor tecnología para teletrabajar? Sencillamente, aquella a la que no haya que prestarle atención.
Celia María Ramírez, 39 años, delineante, lleva tres años con un contrato presencial al 60% en la Agencia de Medio Ambiente y Agua de la Junta de Andalucía. Recursos Humanos le ofreció esta opción para facilitarle el cuidado de su hija, y ahora trabaja todas las mañanas en la oficina, y en casa por la tarde. Ha pasado de vivir pendiente de recoger a su niña a tiempo del colegio, de los permisos cuando se ponía enferma... a llevarla y traerla e incluso ("un lujo") merendar con ella. Está encantada con este horario, del que solo le preocupa un aspecto, como a muchos teletrabajadores: el "aislamiento" del resto de compañeros, que pasan más horas juntos. Muchos expertos recomiendan que el teletrabajo tenga fecha de caducidad, para no desvincularse del entorno laboral.
Para mantener un espíritu de equipo, es vital el papel del jefe. "Las empresas que implementen el teletrabajo han de facilitar el lado humano del trabajo y la vivencia del trabajo en equipo", apunta Peiró. Han de entrenar, además, a sus mandos intermedios para ser competentes en el ejercicio del liderazgo "virtual". Las competencias son muy diferentes en la vida real y en la Red y "con frecuencia, directores muy competentes en el ejercicio del liderazgo cara a cara no logran un liderazgo eficaz a distancia", dice Peiró.
Mikel Gorriti, el responsable de Recursos Humanos de la Dirección de la Función Pública del Ejecutivo vasco, precisa que, ya que el teleempleo tiene un impacto tan grande en la evaluación de resultados, muchos responsables pueden no sentirse cómodos al tener que evaluar sistemáticamente, cuando antes lo hacían de una manera que les podía parecer más sencilla. "Evaluar es una carga añadida para el responsable de servicio. Y no es fácil decir 'eso lo has hecho mal' cara a cara". Es, cree Gorriti, un cambio cultural que "va a costar bastante".
Para el trabajador, realizar su labor desde casa tiene ventajas. Pero también puede suponer inconvenientes. Entre los beneficios está el compatibilizar vida personal y laboral, pero también que "la autonomía que suele proporcionar el teletrabajo en términos de horario, la forma de organizarse o el control sobre el proceso es un elemento que produce satisfacción y reduce el estrés", dice Peiró. Otra ventaja es la de evitar desplazarse (el conmuting) entre el domicilio y el lugar de trabajo. "Las ventajas se manifiestan y producen sobre todo cuando la persona prefiere el teletrabajo. Hay personas que no lo aceptan bien y no se adaptan a esta forma de trabajar y en ese caso, las ventajas se reducen y pueden llegar a ser inconvenientes. Por ejemplo, que se confundan los límites entre la vida de trabajo y la vida de familia, la disminución de las relaciones sociolaborales, o la mayor disponibilidad para las demandas del trabajo", opina Peiró.
Karmelo Basoredo, responsable de área de 60 años que participó en el proyecto piloto, afirma que producía "quizá no el doble, pero sí mucho más" que en su puesto habitual. "Me levantaba a la misma hora. Hacía la misma rutina: levantarme, el aseo, el desayuno... pero a la hora del autobús (una hora de ida) iba a mi mesa de trabajo. Después, sobre las 9.30, acompañaba a mi esposa al desayuno. Luego retomaba el trabajo con muchas ganas". Basoredo solía trabajar más o menos hasta la misma hora que en la oficina, aproximadamente las 17.30. "Además, te guías por objetivos. A medida que los vas cumpliendo, te adaptas. A partir del tercer mes, no tuve necesidad de trabajar por la tarde", recuerda.
Basoredo es un ejemplo de teletrabajador que funciona bien. Pero no todas las personalidades encajan con el trabajo a distancia. La personalidad tiene varios factores, señala Gorriti. La clave para teletrabajar bien es es el "factor conciencia" (el de alguien confiable, minucioso, organizado, que se esfuerza para acabar bien un trabajo...), el de aquellos "a los que nunca les pilla el toro", describe Gorriti.
Peiró remarca que no hay un perfil único, sino distintos tipos de empleados que pueden funcionar bien en estas situaciones. "Ahora bien, sí que hay una serie de características personales que pueden facilitar el aprovechamiento óptimo de las situaciones de teletrabajo. En primer lugar, la persona ha de sentirse competente y cómoda en el uso de las tecnologías que le han de facilitar la conexión a distancia (teléfono, videoconferencia, red, etcétera), en segundo lugar ha de tener buenas dosis de autonomía, automotivación y autocontrol, habida cuenta de que la supervisión va a ser a distancia y el control del rendimiento más basado en resultados y logros que en la constatación de las horas trabajadas". En tercer lugar, la persona tiene que ser capaz de coordinarse a distancia y gestionar las relaciones entre compañeros también a distancia. Algunos expertos alertan de que las primeras evaluaciones de experiencias con teletrabajo pueden pecar de exceso de optimismo. Eso mismo opina Gorriti, que señala que la alta productividad del principio puede estar relacionada con una "circunstancia de novedad", la necesidad de justificar, los primeros meses, que uno es productivo también fuera de la oficina. Pero tras dos o tres años de teletrabajo, lo más importante es la personalidad, explica Gorriti. En definitiva, el trabajador poco eficiente en la oficina lo va a ser también en casa. En el caso de los funcionarios vascos, otro apunte sorprendente: la carga de trabajo fue mayor que la que tenían en la oficina. Gorriti explica: "La decidieron ellos. La gente suele ser más dura consigo misma que los propios responsables".

Delegada de la igualdad y la mujer
SIEMENS, S.A. Oficina Regional Barcelona
Lluis Muntadas, 5
Cornella de Llobregat (Barcelona)

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