Mostrando entradas con la etiqueta Margaret Thatcher. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Margaret Thatcher. Mostrar todas las entradas

8 de abril de 2013

Fallece Margaret Thatcher


Los conservadores británicos han cerrado filas en honor a Margaret Thatcher, despedida hoy como "una gran patriota" y como la figura política más influyente desde Winston Churchill. La ex primera ministra murió "pacíficamente" y de un derrame cerebral a los 87 años de edad, según ha confirmado un portavoz de la familia.

La reina Isabel II recibió la noticia "con tristeza" y envió un mensaje de condolencia a la familia. El primer ministro británico,David Cameron, ha decidido interrumpir su gira europea y volver a Londres tras su viaje relámpago a Madrid para sumarse a la sensación de duelo nacional: "Hemos perdido una gran líder, una gran primera ministra y una gran británica".


Por deseo expreso de la propia Thatcher, no habrá sin embargo funeral de Estado. La ex 'premier' llevaba ya una larga década sufriendo problemas de salud y superó una apoplejía en el año 2002que le obligó a limitar al mínimo sus apariciones en público y a llevar una vida de casi total reclusión en la casa familiar de Belgravia. En diciembre pasado estuvo ingresada en un hospital, y ya entonces se dispararon las alarmas.

Su muerte se produce un año después del 30º aniversario de la Guerra de Las Malvinas, que fue el punto de inflexión de su mandato (1979-1990). El estreno de 'La Dama de Hierro' sirvió también para reactivar el mito en las filas conservadoras y el odio enconado en la Gran Bretaña progresista, que la considera –junto a Ronald Reagan- como la precursora de la era del neoliberalismo económico que ha llegado hasta nuestros días.
Muro de Berlín y UE

Las críticas del pasado han dejado sin embargo hoy sitio a loselogios por su papel histórico, desde su contribución a la caída del Muro de Berlín a sus aguijones a la Unión Europea ("el afán centralizador del imperio belga") que han marcado la senda al propio Cameron.

Horas después después de su muerte, los políticos conservadores rivalizan con sus propios epitafios sobre la tumba de la 'Dama de Hierro'.

"Aunque unos la amaran y otros la odiaran, nadie puede negar que fue una gran patriota que creyó con pasión en su país y en su gente", ha declarado Nigel Farage, el líder del emergente partido nacionalista UKIP que está marcando en los últimos meses la agenda política en el Reino Unido.

Los 'tories' han olvidado temporalmente la secular división entre 'thatcheristas' y 'anti-thatcheristas' para ensalzar a su figura más emblemática de las tres últimas décadas. "Millones de personas tienen una deuda de gratitud con Margaret Thatcher", ha dicho el diputado conservador David Davis. "Gracias a su valiente compromiso, los principios de la libertad y la responsabilidad ondean hoy en el mundo".

En vez de un funeral de estado como el que recibió Winston Churchill en 1965, Thatcher tendrá al final un funeral "ceremonial" con honores militares, como el que tuvieron Lady Di y la Reina Madre . Será probablemente a finales de semana y en la catedral de St. Paul, y estará precedido por un cortejo funerario desde el Parlamento de Westminster al que asistirán miles de británicos.

"A los ojos de cualquier, será prácticamente como un funeral de estado", reconoció un portavoz del Gobierno británico. Por petición expresa de Thatcher antes de morir, su cadáver no será sin embargo expuesto ante la multitud. La Dama de Hierro dio también instrucciones a sus familiares para una discreta de ceremonia privada tras el funeral. Su cuerpo será incinerado en el crematorio londinense de Mortlake .

Murió Margaret Thatcher, la dama de hierro que derrotó a la Argentina en Malvinas



La ex primera ministra británica conservadora Margaret Thatcher, quien encabezó la isla europea en su guerra contra la Argentina, murió hoy de un ataque de apoplejía, según informó hoy su vocero, Tim Bell.

La "dama de hierro", como era conocida mundialmente, lideraba Gran Bretaña en la guerra contra la Argentina por la soberanía de las islas Malvinas. Murió hoy a los 87 años, tras sufrir un accidente cerebrovascular.

"Es con gran tristeza que Mark y Carol Thatcher anunciaron que su madre, la baronesa Thatcher, murió tranquilamente después de un ataque cerebral esta mañana", indicó Lord Bell en un comunicado.

Por deseos de sus familiares, el Gobierno británico realizará una ceremonia fúnebre con honores militares, pero que no será un funeral de Estado, según informaron desde Downing Street, sin dar precisiones de la fecha. La ceremonia se realizará en la Catedral de Saint Paul.

"Un amplio y diverso rango de personas y grupos cercanos a la señora Thatcher serán invitados", dijo la oficina del primer ministro David Cameron en un comunicado. "El servicio será seguido por una cremación privada. Todos los arreglos que se están realizando están en línea con los deseos de la familia de la señora Thatcher", agregó.

Thatcher fue la primera mujer en acceder al máximo cargo del Ejecutivo en Gran Bretaña, y se mantuvo frente a Downing Street por tres períodos, aunque no llegó a culminar el último.

Margaret Hilda Roberts nació el 13 de octubre de 1925 en Grantham, un pequeño pueblo británico al norte del país, donde tuvo una infancia humilde. En su juventud, gracias a su capacidad intelectual, logró estudiar en la Universidad de Oxford, donde se recibió de química y más tarde también de abogada.

En las elecciones generales de 1959, Thatcher dio su primer paso en la política, cuando se convirtió en miembro del Parlamento por Finchley, lugar que ocupó hasta 1992 pese a sus avances en el poder Ejecutivo. Desde ese momento comenzó a delinearse su perfil conservador y de fuerte oposición al Partido Laborista.

Su padrino político fue Edward Heath, líder de los conservadores entre 1964 y 1970, quien le dio distintas funciones dentro del Partido Conservador cuando los laboristas estaban en el poder. Cuando Heath fue electo primer ministro, designó a Thatcher secretaria de Educación.

Sin embargo, en 1974, cuando el Partido Laborista volvió al 10 de Downing Street, Thatcher sorprendió cuando desafió a Heath como líder de los tories y ganó, en un resultado que llamó la atención de muchos. Desde entonces, comenzó una carrera de popularidad dentro del Partido Conservador, e incluso entre la sociedad británica, que la llevó a convertirse en la primera ministra de la isla en 1979, en un contexto de crisis económica y huelgas extendidas por todo Gran Bretaña.
ESTILO AGRESIVO Y DECISIONES POLÉMICAS

En casi once años de mandato, su personalidad extremadamente severa la llevó a tomar decisiones polémicas. Entre ellas, la más cuestionada al día de hoy fue la de responder al desembarco de tropas argentinas en Malvinas con una guerra desigual, que terminó con una victoria británica luego de tres meses. Con el triunfo bélico, el nivel de aprobación -que estaba en niveles históricamente bajos- volvió a subir, lo cual le valió su primera reelección en 1983.






Los tres períodos de Thatcher -el último inconcluso- significaron una completa transformación del Reino Unido por sus medidas económicas neoliberales, como la privatización de industrias estatales y el transporte público; la reforma de los sindicatos, a los que prácticamente despojó de poder; la reducción de los impuestos y del gasto público; y la flexibilidad laboral.

Su plan económico logró bajar una inflación fuera de control, pero con un alto costo en la población británica, por el aumento del número de desempleados.

En 1984, en tanto, su vida corrió peligro cuando el movimiento secesionista Ejército Republicano Irlandés (IRA) instaló una bomba en una conferencia del partido Conservador en Brighton. Sin embargo, siempre con la intención de mostrarse indestructible, la premier no dudó en continuar con el encuentro pese a los destrozos en el hotel.

En el plano internacional, se ganó el apodo de la "dama de hierro" por su férrea oposición al comunismo, en el marco de la Guerra Fría, aunque sí apoyó al reformador soviético Mijail Gorbachov hacia el final del conflicto bilateral entre la Unión Soviética y Estados Unidos. Con esta última potencia forjó una fuerte alianza, especialmente durante el mandato del republicano Ronald Reagan (1981-1989).

Hacia el final de la década del 80, comenzó el declive de la líder conservadora con su impopular "poll-tax", un impuesto municipal cuyo impago se castigaba con la negación del derecho al voto. Además, en el ámbito de las Relaciones Internacionales mostraba una continua intransigencia respecto de la integración europea.

Su caída llegó desde el seno de su propio partido, que el 22 de noviembre de 1990 la castigó con una revuelta interna por su implacable determinación, la misma que la había llevado al poder once años antes.

Su última comparecencia en el Parlamento, en 1990






Tras su salida en llanto de Downing Street, Thatcher dejó la Cámara de los Comunes en 1992, ya con el título de baronesa. Desde entonces se refugió en el elegante barrio londinense de Belgravia, donde continuó preparando lucrativas conferencias y redactando sus memorias.

Traicionada por una salud delicada que desde marzo de 2002 la obligó a renunciar a hablar en público, Thatcher resultó muy afectada por la pérdida de su marido, Denis, con quien tuvo a sus dos hijos mellizos, después de más de 50 años de matrimonio, en junio de 2003.

Muere Margaret Thatcher a los 87 años de edad



Londres. La ex primera ministra británica Margaret Thatcher murió hoy a la edad de 87 años a consecuencia de un ataque cerebral, informó su portavoz Lord Timothy Bell.

“Con gran tristeza Mark y Carol Thatcher anunciaron que su madre, la baronesa Thatcher, murió tranquilamente después de un ataque cerebral esta mañana”, declaró en un comunicado.

La política conservadora conocida como la Dama de Hierro ya había sufrido varios ataques de ese tipo.

Según su hija, sufría demencia desde hacía años y últimamente apenas aparecía ya en público.

Se espera que los dos hijos de Thatcher emitan un comunicado más tarde.

El gobierno británico dijo que realizará una ceremonia fúnebre con honores militares. La ceremonia no será un funeral de Estado, en línea con los deseos de su familia.

Se realizará en la Catedral de St. Paul, pero no se difundió la fecha y se informó que los detalles se darán a conocer en los próximos días.

“Un amplio y diverso rango de personas y grupos cercanos a la señora Thatcher serán invitados”, dijo la oficina del primer ministro David Cameron en un comunicado.

“El servicio será seguido por una cremación privada. Todos los arreglos que se están realizando están en línea con los deseos de la familia de la señora Thatcher”, agregó.

Todos los ministerios y edificios oficiales mostraban este lunes banderas a media asta en recuerdo de Thatcher, que vivía desde hacía alrededor de una década retirada de la vida pública.

La Dama de Hierro

Thatcher fue entre 1979 y 1990 primera ministra de Reino Unido, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar ese cargo en el país.

Además fue la primera en ganar tres elecciones seguidas hasta su dimisión en 1990.

La ex primera ministra pasará a la historia como la aguerrida mujer que transformó radicalmente al Reino Unido con sus reformas económicas y lo devolvió al primer plano internacional.

La leyenda de la Dama de Hierro se forjó igualmente en su determinación al enviar la Navy a las Malvinas para combatir contra las tropas argentinas en 1982 y en su intransigencia ante el nacionalismo del IRA en Irlanda del Norte.

Su frase: “Quiero que me devuelvan mi dinero”, con la que impuso el “cheque británico” en el marco de la UE, se hizo legendaria.

Dos décadas después de su salida de Downing Street, donde permaneció 11 años (1979-1990), el legado de esta implacable abanderada del conservadurismo político y del liberalismo económico continúa dividiendo a los británicos.

Estas convicciones seguramente nacieron de la estricta educación que recibió la joven Margaret Hilda Roberts, nacida el 13 de octubre de 1925 en Grantham (centro de Inglaterra), de su padre, comerciante, predicador y concejal.

Licenciada en Química y convertida a la abogacía tras su boda con el empresario Denis Thatcher en 1951, inició posteriormente su carrera política. En 1959 logró un escaño en la Cámara de los Comunes, y entre 1970 y 1974 fue ministra de Educación.

Un año después de dejar ese cargo, asumió el liderazgo de los Tories y en mayo de 1979 ganó las elecciones contra los laboristas, desgastados. Se convirtió así en la primera -y todavía única- mujer en dirigir un gobierno británico.

Para reactivar una economía enferma, privatizó industrias, recortó drásticamente el gasto público, desmanteló partes importantes del Estado de bienestar, bajó los impuestos y debilitó a los sindicatos.

Con su política ultraliberal provocó un fuerte aumento del desempleo -se llegaron a superar los tres millones de parados- y enfrentó graves conflictos sociales, como la larga huelga de mineros que reprimió severamente en 1984.

Al mismo tiempo, trató de convertir nuevamente en potencia internacional a un Reino Unido venido a menos.

En 1982, envió el mayor destacamento naval desde la Segunda Guerra Mundial para reconquistar las islas Malvinas, tras la invasión protagonizado por un gobierno militar argentino agonizante, provocando una ola de patriotismo en el país y encarrilando su reelección al año siguiente.

Amiga de los presidentes de Estados Unidos, Ronald Reagan, considerado por muchos como su hermano ideológico, y soviético, Mijaíl Gorbachov, desempeñó un papel importante en la última etapa de la Guerra Fría.

Pero su carácter inflexible se volvió en su contra. La imposición de la Poll Tax, un impuesto rechazado incluso en su propio partido, precipitó su caída. El 22 de noviembre de 1990 dimitió y abandonó Downing Street con lágrimas en los ojos.

Se instaló entonces en una casa del elegante barrio de Belgravia, en el centro de Londres, donde escribió sus memorias.

Su salud empezó a deteriorarse seriamente en 2002, un año antes de la muerte de su esposo, que la afectó profundamente, y sus incursiones en la vida pública fueron desde entonces cada vez más escasas.

En 2008, su hija Carol reveló en sus memorias que su madre sufría demencia senil desde hacía siete años. También había sufrido varios ataques cerebrales.

Muere Margaret Thatcher


La Dama de Hierro, histórica líder del Partido Conservador británico y primera ministra entre 1979 y 1990, fallece a los 87 años

Siga en directo las reacciones a la muerte de Thatcher
ESPECIAL Margaret Thatcher

Nació como la hija de un tendero del centro de Inglaterra y murió de forma discreta y pacífica en una habitación del Ritz de Londres, víctima de un derrame cerebral que ponía punto final a 10 años de mala salud, decenios de polémica política y 87 años de vida y de historia. Era Margaret Thatcher, la primera mujer que alcanzó, en 1979, el cargo de primera ministra británica, quizás la primera mujer que ha tenido realmente poder en estas islas desde que Isabel I reinaba en 1603, al decir de algún reputado comentarista político. Desde luego, la mujer que ha condicionado la política británica de los últimos 35 y años y quizás también los próximos 35.

“Hemos perdido a una gran primera ministra, a una gran líder, a una gran británica”, declaró el primer ministro David Cameron, al que la muerte de Thatcher le sorprendió de visita en Madrid. Los funerales, con honores militares pero sin rango de Estado, se celebrarán en la catedral de San Pablo.

Thatcher no fue la primera ni ha sido la última persona que alcanzó la cúpula del Partido Conservador desde orígenes humildes. Antes lo había hecho Edward Heath y luego lo conseguiría John Major. Pero su llegada al liderazgo tory en febrero de 1975 supuso una auténtica revolución: no solo porque rompía la tradicional hegemonía de líderes elitistas y acomodados, sino porque a pesar de su voz más bien desagradable, oratoria regular y atractivo discutible, encarnaba todo lo que se suponía que debía ser un genuino miembro del Partido Conservador británico: un patriota que creía en la familia, en Cristo y en el progreso con el sudor de la propia frente. Es decir, que creía que el progreso personal llega de la mano del esfuerzo y la responsabilidad individual y no gracias a la herencia recibida o a la generosidad del Estado. A cada uno según sus méritos, no según sus necesidades.


MÁS INFORMACIÓN
PERFIL. Por qué era tan Dama de Hierro
Thatcher, primera mujer jefe de Gobierno de Europa
ENTREVISTA. "No me desagrada la comparación con De Gaulle"
OPINIÓN. Thatcher, libertadora argentina

Esa filosofía, esencia de la creencia del verdadero tory en el esfuerzo (y la responsabilidad) individual, se conjugaba en el caso de Thatcher con una obstinación personal casi ilimitada y un margen para el compromiso más bien escaso, aunque no completamente inexistente. Y cuando llegó al poder en 1979, se puso manos a la obra de la mano de un programa de política económica salvaje: las nacionalizaciones se convirtieron en privatizaciones, el tipo máximo del IRPF cayó del 83% al 60% y luego al 40%, se disparó el IVA, se recortaron los gastos sociales, la sanidad, el transporte público, las subvenciones a la industria. Thatcher se enfrentó al poder establecido, incluido el de los sindicatos y en particular los mineros. Y empezó a cerrar empresas deficitarias.

Muchos pobres creyeron hacerse ricos porque pudieron comprar sus viviendas sociales. Pero el resultado de aquella cirugía thacherista que según ella no tenía alternativa, fue la multiplicación del paro y la pobreza, la división del país, el malestar social.

El general Leopoldo Galtieri llegó al auxilio de Thatcher con la invasión de las Malvinas en 1982. Allí, en una guerra que quizá pudo haberse evitado y dejó miles de muertos, Margaret Thatcher se convirtió para siempre en la Dama de Hierro y en un mito. Nada reanima más a estos isleños que una patriótica victoria militar: las Malvinas convirtieron en triunfo histórico las elecciones generales de 1983, que los conservadores daban por perdidas antes de la invasión de aquel olvidado archipiélago del lejano Atlántico Sur.

El ejército minero fue aplastado en Gales como el argentino había sido aplastado en las Malvinas. El thatcherismo empezó a convertirse en la doctrina de la política británica. Los laboristas concluyeron que jamás volverían a ganar las elecciones con un programa tradicional de izquierdas y abrazaron el centrismo. Ese es el mayor legado de Thatcher: eliminar las barreras ideológicas entre derecha e izquierda. Desde entonces, solo hay matices: todos acatan el principio del equilibrio en las cuentas públicas, la pelea se reduce al calendario, a la “intensidad y rítmo” de los ajustes.

La gran pregunta es: ¿ha transformado todo eso la economía británica? La economía británica se ha transformado, pero no está claro si eso se debe a Margaret Thatcher y si la Dama de Hierro ha logrado imponer sus principios de que a cada cual según sus méritos o su lema de que “no existe esa cosa llamada sociedad”.

Quizás paradójicamente, su revolución económica no significó la creación de un país mucho más eficiente. Detrás del espejismo del poderío financiero, cuyos cimientos de barro han quedado al descubierto desde la crisis financiera, Reino Unido sigue viviendo del tirón del sector público, con profundas diferencias entre el norte y el sur. Su dogmatismo le llevó a negar la necesidad de la presencia del Estado en muchos ámbitos de la vida cotidiana, llevando a un profundo deterioro de servicios públicos esenciales como Sanidad, Educación y Transporte. Pero el debate sobre hasta dónde ha de intervenir el Estado para proteger a los más pobres está estos días tan vivo como en los años ochenta. Y aún hoy la política económica y presupuestaria es en gran parte consecuencia de los recortes que durante años sufrieron los servicios públicos en tiempos de Thatcher.

La Dama de Hierro siempre ha dividido a los británicos. Hay neutrales, pero el país aún se divide en thatcheristas fanáticos y anti-thatcheristas irreductibles. No parece que eso le molestara mucho a ella. Siempre llevó la división en la sangre política. Pero no fue una gobernante completamente inflexible. Pese a que no le avergonzó practicar la guerra sucia contra el IRA y se salvó de milagro de la bomba del hotel de Brighton con la que los terroristas norirlandeses esperaban haberla asesinado en 1984, fue luego capaz de sembrar la semilla del proceso de paz de Irlanda del Norte con la firma del Acuerdo Anglo Irlandés, por el que Londres admitía por primera vez el principio de una Irlanda unida si así lo aceptaban los habitantes del Ulster.

Y pese a que acabó convirtiendo la construcción europea en una obsesión y en el cáncer que carcomió la unidad de los tories y su propio liderazgo, eso no le impidió firmar el Acta Única y ceder más soberanía a Bruselas que ningún otro primer ministro británico. Un pragmatismo que dejó entrever igualmente en sus relaciones con Mijaíl Gorbachov porque veía en él al hombre capaz de acabar con la Unión Soviética.

Su mundo estaba a menudo dividido en buenos y malos. Entre los malos, quienes no pensaban como ella; sobre todo, los de su propio partido. Entre los buenos destacaba, muy por encima de todos, su marido, Denis, el hombre que muchas noches la esperaba hasta tarde en el apartamento de Downing Street con dos vasos en la mano: uno con una muy generosa porción de whisky para ella, otro con un gintonic para él.

Denis se había enamorado de ella cuando era una jovencita recién graduada en Oxford que aspiraba a meterse en política. Él siempre admiró en ella su profundo sentido común, su enorme capacidad de trabajo, su obstinación. Él, hombre de negocios con fortuna, se convirtió en su gran padrino político. De su mano llegó a los Comunes por el escaño seguro de Finchley en 1959. Junto a él alcanzó el sueño de Downing Street. Y él fue quien le pidió que lo dejara cuando el partido ya empuñaba el cuchillo: “Déjalo antes de que te hagan daño”, dicen que le dijo. Y lo dejó. Denis se fue del todo hace ya diez años. Ella murió ayer. Un poco antes de lo que algunos esperaban. Pero ya lo tenía todo hecho. Solo el tiempo dirá si lo que hizo valió realmente la pena.